Carta a Sánchez

Sr. Sánchez: No sé si es usted consciente del daño que le está haciendo a la convivencia pacífica de este país y, por esta razón, al país mismo, a su forma de estado y a sus instituciones. ¿Qué razón tiene para profanar, de la manera que está haciéndolo, la vida pacífica de los españoles?

Salimos de una penosa dictadura de muchos años. Entramos, ejemplarmente, en una democracia avanzada de otros casi cuarenta, y de buenas a primeras, porque usted quiere ser presidente del gobierno y no lo consigue y tiene que dimitir y medio lo echan del PSOE, decide, más que nada por venganza contra el aparato de su partido, aliarse con comunistas, terroristas, independentistas y golpistas, para serlo. Y lo consigue. Pero a un alto precio, que no solo tiene que pagar usted en sus cambalaches sino España y todos los españoles.

Sus aliados no solo fueron partidos y personas indeseables, también se entendió con la mentira y la chulería. ¿Dónde ha ensayado ese caminar de “quitaos que voy, yo, el más guapo, el más listo, el que mejor vuela, el que mejor usa el papel higiénico en La Moncloa después de, el macho Rodolfo Valentino después de Iglesias, que es el alfa”? ¿Cómo ha consentido que los “niñatos” y “niñatas” de Podemos jueguen a ser modelos revolucionarios de la libertad y la igualdad al mismo tiempo que visitan, un día sí y otro también, los tribunales de justicia? ¿Cómo les permite ser oposición dentro del gobierno y que defiendan la ruptura de España y el cambio de modelo de estado habiendo jurado (o prometido por la gloria de mi madre, que diría el grande de Chiquito) nuestra Constitución de 1978? ¿Cómo es capaz de pensar siquiera en indultar a los golpistas? ¿Cómo se ha atrevido a pactar con los que quisieron y quieren trocear España, un país de más de 500 años? ¿Cómo ha podido coger los votos “ensangrentados” de Bildu? Tiene usted razones para no poder dormir por las noches, pero no solo porque se haya metido en la cama con el macho alfa. ¿Dónde aprendió los valores como persona? ¿Y quién le enseñó los valores como político? ¿Felipe González, Guerra, Rubalcaba? No lo creo. ¿Quizá Zapatero? Puede ser, pero mire el ridículo internacional de este aprendiz de sátrapa, asesor, a su vez, de un sátrapa consumado. ¿Me va a decir que el día que hablaron en la escuela de verdad, lealtad, coherencia y respeto, usted hizo novillos? Confío, como ciudadano, como español y como demócrata, que su conducta errática como presidente de gobierno y como político salga severamente castigada cuando nos toque hablar a los ciudadanos.

Los grandes problemas que hoy nos acucian -la unidad de España, la sanidad, y la economía- tendrían mejores desenlaces si hubiera contado con el espectro constitucionalista, centrado y moderado, de nuestra clase política. No son fáciles de gestionar, pero usted ha elegido hacerlo de la mano de los quebrantahuesos de la sensatez y de los filibusteros de la paz. Confío que pague en las urnas las baratijas que compró en el dislocado bazar de los anti España .

Ponga fin a un gobierno de 22, a un consejo de ministros de dos gobiernos, y a un staff de dirigentes que confunden el Parlamento con una asamblea de facultad, a los delincuentes con presos políticos y los tiros en la nuca con las salvas de la libertad. La convivencia y la paz se lo agradecerán eternamente.




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