Carcajadas y morisquetas

Pues nada, Pedro ya es presidente del gobierno de España, una vez más y van tres. Su primer mandato lo obtuvo de una moción de censura contra el PP y los otros dos tras unas elecciones anticipadas. Sánchez es un maestro en convocar elecciones anticipadas, hasta dos llegó a convocar en 2019, en el espacio de siete meses y en este año de 2023 nos convocó a otras adelantadas. En ninguna de ellas ha obtenido una mayoría suficiente como para gobernar en solitario, pero voy a dejar la historia electoral de Sánchez porque no me puedo quitar de la cabeza su imagen riéndose de Feijóo, a carcajadas, desde la tribuna del Congreso, ni el surtido de morisquetas que, durante toda la sesión de investidura, nos regalaron sus ministras, Marichus y Nadia.

¡Esta es la mejor! Eso decía el necio mientras se reía a mandíbula batiente del líder de la oposición y de paso de media España. Decía Baltasar Gracián que, todos los necios son obstinados y todos los obstinados necios y la obstinación de este necio nos va a llevar una etapa delirante, que no sabemos cuánto durará. Sí sabemos que todo lo que sube baja, pero mientras baja vamos asistir al resultado inmediato del delirio del necio. El Estado y el Congreso están en manos de un partido que pretende ser el único, poniendo un muro contra lo que en su discurso el investido llamaba una y otra y otra vez, las derechas retrogradas. Ese muro social comunista va a estar apuntalado en el Congreso por su presidenta, que no va a permitir a la oposición el uso en libertad de la palabra como ya hizo en el debate de investidura.

Podía extenderme y comentar el necio discurso del investido pero fue tan reiterativo en todos sus puntos que solo interesa resumirlo en que los intereses del investido – está por ver si son los de su votantes – se resumen en tres, la emergencia climática que le tienen encargada sus jefes de The Open Society Foundations de George Soros y de la ONU, seguir mintiendo y falseando la realidad y que está dispuesto a todo con tal de seguir en el poder. Para los puntos primero y segundo, necesita del dinero y el apoyo de sus jefes aquí citados, sin ese apoyo no podría reírse a carcajadas mientras destruye el débil estado de derecho y nuestra más que precaria economía. De los insultos a la derecha, que fue vertiendo durante todo su discurso, ya tendré oportunidad de hablar en otra ocasión pues estoy segura de que seguirá insultando hasta que llegue el día en que no pueda seguir pretendiendo hacer de la necedad virtud. Mientras ese día llega – espero que más temprano que tarde – tendremos que seguir luchando contra esta nueva democracia orgánica y las leyes fundamentales de la emergencia y neutralidad climática, neo feminismo, amnistías independentistas y contra los distintos ¨ministerios¨ de la verdad, la paz, la abundancia y el amor, del mundo orwelliano que se nos avecina.




 

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