Cara y cruz de las elecciones andaluzas

Las elecciones andaluzas celebradas ayer han supuesto una drástica revolución sociológica, habiendo un indudable trasvase de aquellos que siempre han votado al PSOE y que por vez primera se han decantado por el PP, acabando con el miedo a la derecha al constatar en su día a día que el PP gestiona mejor, a lo que se suma que Moreno ha sido tan inteligente como oportunista al quitarle a la izquierda señas de identidad como el andalucismo, de hecho, en sus mítines no se ven banderas de España ni del PP sino de Andalucía. 

Moreno ha hecho una buena gestión económica, aplicando una política socioliberal que ha impulsado medidas desreguladoras para facilitar la creación de empresas, ha bajado los impuestos, ha equilibrado el presupuesto (logrando superávit), Andalucía crece a un 7 % anual (liderando el crecimiento de España) y gracias a una buena política económica, ha articulado una buena política social que, por ejemplo, ha aumentado el gasto en Sanidad en un 7 % en 2021 (su mayor subida desde 2008), lo que contrasta con los recortes del PSOE entre 2011-2014, que llegaron al 10 % (mil millones de euros) en 2013, y si bien es cierto que Andalucía sigue siendo la comunidad con menos gasto sanitario per cápita de España, incluso los verificadores progres de Ana Pastor reconocen que no es una situación nueva que haya causado el PP sino que hay que retrotraerse dos décadas, ya que con los gobiernos del PSOE, la Sanidad andaluza ocupaba el último o penúltimo lugar de España, a lo que se suma otro gran acierto de Moreno en materia sanitaria como la apertura del Hospital Militar, que si bien es cierto que debe ser una medida provisional y no definitiva, ha contribuido a descongestionar las interminables listas de espera. 

El PP ha subido a costa del PSOE y Ciudadanos, por el centro y el centro-izquierda, es decir, a su izquierda y no a su derecha, pues no le ha quitado ni un voto a VOX, que se mantiene como el referente electoral de la derecha, que pese a no haber cumplido las altas expectativas que se había marcado, ha subido dos escaños, demostrando que tiene margen para crecer y más recorrido que en el pasado tuvieron otros terceros partidos como UPyD, Podemos y Ciudadanos. 

La mayoría absoluta del PP en Andalucía era hasta hace poco impensable, ya que Moreno ha logrado lo que no consiguió Arenas en 2012 en circunstancias mucho más favorables, recogiendo votos de la izquierda (para que VOX no entrase en el gobierno) y de la derecha (por su gestión económica), lo que denota que el único discurso del PSOE se ha vuelto contra sí mismo, ya que ha agitado el miedo a la “ultraderecha” y lo único que han conseguido es que sus votantes se vayan al PP para frenarlo, motivo por el que han llegado a hacerse incluso con feudos históricos socialistas como Dos Hermanas, siendo la primera vez que el PP gana unas elecciones en la provincia de Sevilla, que se podría considerar el último reducto socialista, ya que incluso en las generales de 2011 (con una cómoda mayoría absoluta del PP) fue una de las pocas provincias que mantuvo el PSOE. 

Es evidente que muchos que estaban dudando entre votar al PP o al PSOE (como siempre habían hecho) se han decantado por el PP, del mismo modo que Moreno le ha quitado a VOX (en aras del voto útil) muchos potenciales votantes que estaban indecisos entre PP y VOX, un total de 150.000 electores, aunque VOX verdaderamente ha conseguido un buen resultado al ser el único partido junto al PP que sube electoralmente, teniendo más votos que la suma de los dos partidos de ultraizquierda (Por Andalucía y Adelante Andalucía) que tienen representación en el Parlamento a la par que se consolidan como tercera fuerza del panorama político nacional. No obstante, y aunque Moreno tiene mucho que temer al tener en la oposición con las manos libres (y no controlada como socia de gobierno) a una figura de la talla de Macarena Olona, en cuya persona VOX desplegó una estrategia muy arriesgada que ha salido mal, ya que supone perder a uno de sus principales rostros a nivel nacional y a la mente jurídica del partido (que elaboraba los recursos ante el Tribunal Constitucional) al mandarla de paracaidista a una región de la que no es originaria y sin renunciar al escaño en el Congreso, algo que daba mala imagen porque transmitía la percepción de que regresaría a Madrid en caso de cosechar un mal resultado, pero finalmente, en un ejercicio de honradez, ha decidido quedarse en Andalucía para controlar al gobierno y cumplir con el mandato recibido por los electores, pero es menester que la Dirección de VOX rectifique una estrategia que se ha evidenciado suicida y que, según la prensa, pretenden repetir con Ortega Smith en Castilla-La Mancha. 

Uno de los momentos más lamentables que se ha visto a lo largo de la campaña y de los debates electorales es cuando Moreno ha tratado de utilizar como hándicap contra Olona su presunta falta de experiencia, y si bien es cierto que las comparaciones son odiosas, no lo es menos que Moreno sólo cuenta en sus estudios con Gestión y Organización de Eventos (es decir, los cursos que se imparten en los partidos para crear políticos profesionales) frente a una líder de VOX que es abogada del Estado y tiene notables conocimientos en materia administrativa y de legislación que la hacen más que capacitada para presidir la Junta, pues si de falta de experiencia al frente de la Junta se trata, bajo esa misma lógica, Moreno no tenía experiencia cuando fue elegido y debió haber dejado entonces a una experimentada Susana Díaz, ya que el PSOE llevaba cuarenta años gobernando. 

A Podemos le ha perjudicado presentarse con una marca completamente desconocida, no teniendo tiempo de hacer pedagogía para darla a conocer, estando dividido el espacio a la izquierda del PSOE (que ha facilitado la victoria del PP), ya que ha competido en andalucismo por el mismo electorado con Adelante Andalucía, a lo que se suman formaciones extraparlamentarias como Andaluces Levantaos (que ha quedado incluso por detrás de PACMA) y Nación Andaluza, y en el caso de Andaluces Levantaos (coalición de Andalucía por Sí y otros pequeños partidos andalucistas de corte localista), ha conseguido la mitad de los votos que cosechó AxSí en solitario en 2018, quedándose sin hueco político al abanderar Teresa Rodríguez el espacio de la izquierda nacionalista. 

Otro elemento menor de las elecciones es el batacazo de los partidos animalistas y anti-caza, que son desautorizados en una región en la que la caza está muy arraigada, lo que explica que PACMA haya perdido la mitad de sus votos, consolidando la debacle del partido desde hace varios comicios. 

Otro partido que, pese a sus nulos resultados, sigue presentándose desde el inicio de la democracia es Falange Española de las JONS, que ha perdido mil votos respecto a 2018 y que es posible que hayan ido al voto útil a VOX en un momento en el que la formación está en pleno ascenso porque, si bien es cierto que los falangistas están muy alejados de sus postulados, en especial de sus políticas económicas (donde están muy en consonancia con Podemos), sí ven que va en línea con su agenda en cuestiones como la desindustrialización. 

En definitiva, lo mejor de los comicios es la derechización del alma de buena parte de los andaluces al ver que su situación económica ha mejorado por políticas económicas más liberales, de modo que la derecha (incluyendo dentro de esta categoría a los centristas de Ciudadanos y a una inclasificable Falange Española) representa 2.2 millones de votos frente a los 1.3 millones de la izquierda (que abarca también a los animalistas del PACMA y a los estalinistas del PCPE), de modo que dos tercios de los andaluces se han decantado por opciones de derechas. 




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