Cambio de tercio hacia la “Nueva Normalidad”

No es costumbre que los aficionados, toreros, ganaderos, cuadrillas, la tauromaquia en definitiva… tomen la calle, y lo han hecho con determinación y sin complejos, que ya era hora. Lo taurino mueve a  muchísimos aficionados que, por norma, suelen ser un grupo de perfil bajo. Pero las cosas están cambiando y comienzan a expresarse en la calle, recordando a las gobernantes que  también ellos tienen derecho, no sólo los antitaurinos, a adueñarse del asfalto, y así lo están evidenciando en muchas ciudades españolas.

Estamos  en un momento ciertamente inusual y extraño donde, para desgracia del aficionado, se ha formado la tormenta perfecta: un mundo taurino que brama por cambiar para sobrevivir, un ejecutivo central que ningunea la fiesta nacional minimizando ayudas económicas y, para rematar la faena, se nos presenta un estado de alerta sanitaria que prohíbe las concentraciones, en este nuestro  caso, en espectáculos taurinos.

Es curioso que en muchas regiones no haya importado el color del gobierno autonómico ni las siglas de sus partidos para apoyar al sector.

Así tenemos a Emiliano García Page, presidente de Castilla la Mancha, socialista, que desde un primer momento ha estado en las filas de los taurófilos, alentando y apoyando la fiesta de los toros. Así mismo, en estas últimas semanas hemos leído sonadas declaraciones de Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía del Partido Popular,  diciendo textualmente: “Quiero que sepáis que el Gobierno de Andalucía tiene un compromiso con todos vosotros (el mundo taurino), un sector que es cultura, tradición y economía. Queremos cooperar y ayudar”. O en la Comunidad de Madrid con Ayuso, la popular haciendo férrea defensa de la tauromaquia, aunque en este punto también tendríamos que hablar de la materialización económica de dichos discursos pro-taurinos de los políticos en general, eso daría para otro artículo.

También, por poner el último ejemplo destacado, ha estado el Presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara, instando a defender “sin complejos” al mundo del toro. Es un caso paradigmático, ya que la Diputación Provincial de Badajoz cada año concede una importante partida económica (950.000 euros en 2020) para su escuela taurina, una de las mejor valoradas y con prometedores novilleros.

La tauromaquia no conoce ni debe consentir que siglas o colores manejen políticamente su existencia,  por más que el gobierno socialista y los llamados socios prioritarios “podemitas” (antisistema, anticapitalismo, anticatólicos, antitaurinos…) estén ahí ejerciendo faenas opuestas al apoyo del mundo taurino. Pinchan en hueso, será difícil destruir, que no menguar,  un complejo fenómeno histórico, cultural, social, artístico y económico. No olvidemos que la tauromaquia tiene una indudable realidad social de nuestro país, le duela a quien le duela. Hay que recordar que la tauromaquia es una manifestación cultural recogida y salvaguardada por nuestra Constitución. 

Ante esto el mundo taurino en general ha mirado a sus representantes políticos autonómicos, que son a la postre y en esta mal llamada “nueva normalidad”  los encargados de dictar las normas con las que sus ciudadanos vamos a rgirnos.

Las CCAA, han establecido las pautas que ya rigen desde el 21 de junio, en esta nueva etapa, con respecto a los aforos y condiciones en la celebración de espectáculos taurinos.

Poca diferencias hay también entre regiones y siglas políticas reinantes en ellas, casi todas las CCAA permiten el 75% de aforo e incluso Extremadura echa “un pie palante” y habla de que a partir de agosto aumentará hasta el 90%. Siempre, como es lógico y en todas las regiones, manteniendo una distancia de seguridad y otras cuantas medidas higiénicas inherentes a nuestra realidad actual. Lamentablemente este año no oiremos decir el término tan taurino de “lleno hasta la bandera”.

Sea como fuere no tiren las campanas al aire con los grandes titulares que nos esperan en la prensa sobre la vuelta de los toros. Piensen que el empresario, ganadero, torero, cuadrillas… deberán estudiar la viabilidad del espectáculo para garantizar que no sea una pésima decisión organizar un evento de esta envergadura, ya que como estamos viendo las ayudas de los mandatarios serán exiguas y nosotros, los aficionados, debemos aceptar esta “nueva normalidad” y disfrutar, tanto por medios televisivos como los afortunados que puedan hacerlo en directo en las reducidas corridas que lleguen a organizarse en este 2020, ya bautizado como el año del Covid-19.

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