Burrocracia administrativa (de burro)

No sé si estoy más indignada o más asombrada. Pero lo inteligente es chotearme. Reírme a mandíbula batiente, como en la Feria con diez copas de más de manzanilla. Cachondearme sin compasión de una BURROcracia, de burro, que pisotea sin compasión a la ciudadanía que somos en el fondo quienes la sostenemos, a base de impuestos y rascándonos el bolsillo.

Vean el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía de 22 de abril, página 144. Se trata de una notificación de cierta Delegación de la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía. No quiero hacer sangre, por lo que no citaré ciudad ni nombre del responsable.

En ella se dice que, ante los infructuosos intentos de notificar ciertas resoluciones relacionadas con programas individuales de atención (PIA) a personas en situación de dependencia, se procede a publicar en BOJA a los afectados, con una breve reseña del contenido del acto administrativo, contando estos con el plazo de un mes para interponer un recurso si no estuvieran de acuerdo.

Pero las referencias y la identificación de cada uno (37 en total) son tan parcas, que hay que ser un auténtico egiptólogo para deducir que se refiere a uno mismo. Ninguno de ellos se enterará de nada. Pasará el plazo para que puedan recurrir. Y después, las reclamaciones al maestro armero, que ya les habíamos avisado, señores y señoras con discapacidad.

Un ejemplo: supongamos que usted se llama María Dolores Rodríguez Gil. Está esperando una notificación de su expediente de dependencia. Pero por circunstancias personales se ha mudado a casa de una hermana y no se ha enterado de la notificación que le enviaron a la suya.

No se preocupe. Tranquilidad. Porque usted ojea el BOJA todos los días, ¿no es cierto, pillina?

Véase identificada en el boletín del 22 de abril con sus iniciales: M.D.R.G. Claro como el agua. Clarísimo. ¿no?

¿Aún sigue con dudas? No problem. Mire su identificador: **4910** ¿Qué? ¿Cómo me dice? No, no es el cupón premiado en la ONCE ni la clave del móvil. Es … eso … un identificador. El suyo. Evidente.

¿Todavía duda? Pues vea el contenido del acto … “Resolución de extinción del PIA”. No hija, no. No se me ha muerto el canario, que sigue piando. Es eso… el programa individual de atención, como sus propias siglas indican, que hay que ser torpe para no saberlo. ¡Huy! ¡Perdón! Es broma.

¿No lo ve ahora? ¡Cachis…! Bueno…, observe el número de expediente, 20 dígitos de nada… “SAAD01-21/3936167/2011-81”. Blanco y en botella, mi alma.

Esta es la BURROcracia, de burro, la que vulnera y minora alegremente nuestros derechos. Más deleznable aún cuando se dirige a colectivos vulnerables, como nuestros vecinos en situación de dependencia. La misma burrocracia que si te falta el pago de un IBI o si tienes una multa pendiente, te localiza hasta debajo de las piedras, por un organismo, el OPAEF, que te embarga con prontitud. Y con intereses de demora. De propina.

Y me decía un Funcionario, de cuyo nombre no quiero acordarme, que no sabe de qué me quejo. Que la notificación que le enseño es intachable, transparente, acorde a los principios de atención a la ciudadanía, bla, bla, bla…

“No sé de que se queja, señora. Hoy en día todo el mundo lee el BOJA. Vea usted los identificadores de la persona que me dice. Y mire que delicadeza y que detalle en el número de expediente …”

Sé que la inmensa mayoría de sus compañeros actúan correctamente y hubieran entendido al milímetro mi reclamación. Pero me ha tocado hablar con este señor. Y me lo dice así. Mirando el reloj porque tiene que irse a desayunar. Así. No sé de qué me quejo. Así me lo dice este servidor público. Con dos cojines.

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