Mientras que las casas y comercios de nuestra ciudad se engalanan con alegres belenes, y mientras que millares de niños hacen cola para visitar los nacimientos de entidades privadas, aún no se ha levantado una triste figura de un pastorcito o un Rey Mago en el magnífico arco de San Francisco, donde tradicionalmente se instala el Belén del Ayuntamiento.


La actitud de perros del hortelano de nuestros representantes municipales, sin exponer públicamente el Belén que el pueblo demanda ni permitir su montaje por asociaciones vecinales, contrasta con el sentir de los sevillanos, que no podemos permitir el paso de tortuga y la desidia del Ayuntamiento, que parece querer ir despacito en este tema, como dice la canción, por complejos hacia cualquier atisbo de trascendencia o espiritualidad.