Ayuso tiene más mérito

Recuerdo haber visto en su día en directo el discurso que pronunció Acebes en el XVI Congreso Nacional del PP celebrado en Valencia en 2008 (el mejor de su trayectoria política), una alocución que traigo a colación porque denunció algo que no ha perdido su vigencia, señalando la estrategia seguida por la izquierda política y mediática para dividir al PP entre “duros y blandos, centristas y extremistas, progres y carcas”, porque según las propias palabras del exsecretario general, trataban de conducirlos al asiento trasero de un vehículo cuya conducción correspondía en exclusiva al PSOE porque para ellos, la situación ideal era la de un PP desdibujado. 

En este sentido, en la misma noche electoral andaluza hemos oído desde La Sexta (mascarón de proa de la progresía mediática) que la victoria de Moreno suponía la derrota de la línea política de Ayuso, convirtiéndose el presidente de la Junta en el nuevo barón de referencia del PP. 

No es de extrañar que la izquierda mediática muestre su entusiasmo con Moreno, un político sin ideas ni convicciones que busca nadar y guardar la ropa y gobernar contentando a todos, dejando intacta la Administración paralela de la Junta y toda la obra ideológica de la izquierda. En definitiva, Moreno ha heredado a la izquierda y se limitará a gestionar mejor para cuando ésta retorne al gobierno y aproveche unas arcas saneadas para derramar caudales de subvención con los que comprar voluntades y tratar de perpetuarse de nuevo en el poder, repitiendo el ciclo constante de la política española. 

No deja de ser insólitamente ridículo que La Sexta trate de ocultar el batacazo de socialistas y podemitas en Andalucía (que de manera poco antes impensable exhibe una mayoría de derechas) convirtiendo a Ayuso en la gran derrotada. No obstante, los datos desmontan tan oportunista relato: Ayuso obtuvo el 44.73 % de los votos con un 71.74 % de participación mientras que Moreno ha cosechado el 43.13 % de los votos con una tasa de participación del 58.56 %, o, dicho de otra manera, Ayuso tuvo 1.631.608 votos sobre un censo de 5.112.658 electores (el 31.91 % del total), mientras que Moreno ha tenido 1.582.412 votos sobre un censo de 6.641.828 andaluces que podían votar (el 23.82 % del total). 

Ante tan elocuente realidad, es evidente que muchos se preguntarán: ¿cómo es posible que la presidenta madrileña, con mejores resultados electorales, no haya conseguido mayoría absoluta? Por la sencilla razón de que la Comunidad de Madrid es una región uniprovincial, mientras que Andalucía tiene ocho provincias, lo que hace que el sistema electoral sea menos proporcional en tierras andaluzas y se pueda conseguir mayoría absoluta con un menor porcentaje de votos, a lo que se debe añadir otro elemento que subraya la importancia de la victoria que Ayuso obtuvo en Mayo del año pasado como es el caso del resultado de VOX, ya que la presidenta madrileña consiguió reducirle el espacio más que el líder andaluz, pues en la Comunidad de Madrid consiguieron el 9 % de los votos frente al 13 % de Andalucía, que además ha sido con una campaña bastante mejorable. 

Ayuso (no debe olvidarse) levantó un partido hundido a nivel nacional mientras que Moreno se ha limitado a recoger los frutos de tan titánica labor, a lo que se suma que la líder madrileña obtuvo un resultado arrollador en medio de una pandemia y con todos los medios en su contra, a lo que se suma que las circunstancias en las que Moreno ha conseguido mayoría absoluta han sido más propicias para el PP como consecuencia del mayor desgaste del gobierno por el deterioro de la economía. 

En cualquier caso, una valiosa lección que pueden extraer los populares de los sucesivos comicios electorales es que han cosechado notables resultados allí donde han cultivado perfiles propios como Galicia, la Comunidad de Madrid y Andalucía, no así donde han sido tutelados por la Dirección Nacional como es el caso de Castilla y León, Vascongadas y Cataluña, y en este sentido, Feijóo ha demostrado grandeza al no atribuirse el logro de Moreno, permaneciendo al margen para no restarle protagonismo, a diferencia de lo que hizo Casado con Ayuso para después (de manera oportunista) dejar solo a Alejandro Fernández, de modo que aunque esté muy alejado de los postulados autonomistas y filonacionalistas de Feijóo, cabe elogiar su coherencia en esta materia al dejar autonomía a sus barones autonómicos incluso en su política de pactos. 

La mayor hipocresía de esa izquierda que loa las virtudes de Moreno como centrista y moderado es que, mientras tanto, ve con buenos ojos que Sánchez vaya de la mano de la ultraizquierda de Podemos, los pro-etarras de Bildu y los golpistas de ERC. 




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *