Ay Portugal, por qué te quiero tanto

El 10 de marzo se celebraron elecciones generales en Portugal, tras la dimisión el pasado 7 de noviembre del primer ministro, Antonio Costa, como consecuencia de un escándalo de corrupción, del que quedó finalmente exonerado. No obstante, el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, no aceptó la propuesta de que se nombrara otro primer ministro socialista, que habría salido elegido dada la mayoría absoluta con la que contaba el PSP en la anterior legislatura. El encomiable gesto de dimitir salvó el honor personal de Costa, pero ha producido el hundimiento de su partido, que perdió medio millón de votos y un tercio de sus diputados.

Resultados de las elecciones generales

La participación en las elecciones generales de un 51.96% del pueblo portugués ha sido la más elevada desde 2015 y superado en seis puntos la participación en los últimos comicios legislativos de 2022.  Se produjo un empate técnico entre el PSP y la coalición de centro-derecha Alianza Democrática (AD) -integrada por el Partido Socialdemócrata, el Centro Democrático Social-PP y el Partido Popular Monárquico-, con una diferencia de solo dos diputados y, aunque el PSP haya dilapidado su mayoría absoluta, ha logrado salvar los muebles. Escrutados los escaños que correspondía a los portugueses en el extranjero, la Asamblea quedó constituida de la siguiente manera: AD 81 diputados, PSP 79, Chega -partido populista de extrema derecha- 50, Iniciativa Liberal 8, Bloco de Esquerda 5, Coalición Democrática Unitaria -Partido Comunista y Verdes- y Livre 4, y Personas-Animales-Naturaleza (PAN) 1. Se ha producido el hecho anecdótico de que a las elecciones también se presentó el partido  Alternativa Democrática Nacional (ADN), cuyas papeletas fueron confundidas por algunos con las de Alianza Democrática (AD), lo que ha supuesto a éste la pérdida de muchos votos, que podrían haberle permitido aumentar su diferencia con el PSP. 

Aunque la suma de los partidos de izquierda -PS, Bloco, CDU y Livre- supere ligeramente a la de los partidos de derechas -AD e IL-, el previsible voto negativo de Chega le impediría alcanzar la mayoría absoluta. El presidente de Chega, André Ventura -el único que ha aumentado considerablemente su número de votos-, ha exigido la formación de un Gobierno de coalición, pero el líder de AD y presidente del PSD, Luis Montenegro, se ha negado en redondo. Durante la campaña electoral afirmó una y otra vez que no pactaría con el populismo y, tras las elecciones, ha corroborado que “nunca me haría a mí mismo, ni a mi partido, ni a mi país,la tamaña maldad de  incumplir mi compromiso respecto a Chega”. Algunos de los partidos coaligados no comparten este criterio y preferirían formar un Gobierno con todas las derechas, que les  daría una mayoría estable, pero Montenegro -que ha sido propuesto por Rebelo de Sousa como primer ministro- no está por la labor. Rebelo se ha mostrado contrario a proponer como primer ministro a otro miembro de AD que estuviera dispuesto a formar un Gobierno de coalición con Chega, por lo que esta vía parece cerrada.

El flamante presidente del PSP, Pedro Nuno Santos, era consciente de la imposibilidad de formar un Gobierno de izquierdas, y dijo que, “si la alternativa fuera presentada por esta izquierda, sería rechazada por toda la derecha. Puesto que no tenemos mayoría, no nos compliquemos la vida”. En consecuencia, descartó cualquier intento de coalición con dichas fuerza. Dando muestras de ser un político responsable, ha afirmado que dejará gobernar en minoría a AD, mediante su abstención en la votación de investidura de Montenegro. Se ha mostrado abierto a cerrar pactos puntuales con el Gobierno en las materias en las que haya posibilidades de entendimiento y a negociar un “presupuesto rectificativo” para introducir en las cuentas públicas de 2024 ciertas mejoras necesarias, tales como la actualización de los salarios de los agentes de seguridad, los profesores y el personal sanitario. A última hora y ante el bloqueo provocado por Chega, AD y PSP han llegado a un acuerdo para compartir la presidencia de la Asamblea. Como ha señalado “El Mundo”, “Portugal arranca así una etapa política incierta, pero en la que aún se aprecia el sentido de Estado del partido que ha perdido las elecciones”.

Si non é vero, ben trovato”

Jorge Bustos ha publicado en este periódico un delicioso articulo pleno de ironía, titulado “Pedro de España llama a Pedro de Portugal”, en el que narra una supuesta  conversación telefónica entre los dos personajes, que -aunque haya sido inventada- podría muy bien haberse producido. Con la venia del escribidor, me voy a permitir  reproducir  aquí lo esencial de este jugoso coloquio.

-“!Tocayo! Soy yo, Pedro de España ¿Cómo te va?

-Hola presidente. Pues he tenido días mejores. Ha ganado la derecha y tiene derecho a gobernar.

-Tú no has perdido: tú has quedado segundo. Yo he quedado segundo muchas veces y mírame.

-He prometido no contribuir al bloqueo político y debo cumplir mi palabra en aras del interés general.

-Qué cosas más raras decís los portugueses. Tu deber es cerrarle el paso al fascismo ¿No tuvisteis vosotros un Franco también? Pues eso.

-Pero Montenegro no tiene nada que ver con Salazar. Él ha prometido que no gobernará con la extrema derecha y el PSP estará a la altura de este compromiso facilitando la alternancia.

-Y dale con prometer ¿tú quieres mandar o dar conferencias sobre ética? Yo la única promesa que he mantenido es la de ‘no es no’ ¿qué parte del No no entiende Montenegro?

-Pero presidente, el electorado nos ha castigado por la corrupción. Si encima ahora bloqueamos la gobernabilidad, mañana el castigo será mayor.

-La corrupción no es un hecho, sino una interpretación. La verdad es la realidad. Antonio hizo el canelo y le hizo el juego al fascismo con su dimisión. 

¿Se me ocurre a mí cesar a la presidenta del Congreso por cuatro millones? Si quieres ser como yo y desayunar lágrimas de facha, debes fortalecer a Chega. Todo el foco ahí. Necesitas que gobierne con Montenegro para, acto seguido, atacarle por extremista. Cuanto más empujes a la derecha hacia la extrema derecha, más moderado parecerás tú y ganarás cuando caiga el Gobierno.

-Pero la estabilidad de Portugal…

-La estabilidad es otra forma de fascismo.

-Pero le he dado mi palabra al presidente Rebelo.

-Y yo le dije al Rey Felipe que no haría la amnistía. Cosas que se dicen y que la gente olvida ¿No tienes periodistas en nómina? ¿No puedes echar abajo un par de monumentos de la dictadura o abrir alguna fosa? ¿Ningún separatismo puede echarte un cable?

-Los portugueses no llevamos bien la polarización. Hicimos una revolución con claveles, recuerda.

-Me estás cabreando, Nuno. Te estoy revelando el secreto del éxito político: mi fórmula particular para la división. Puedes hacerme caso o pasarte cantando fados el resto de tu vida”.

Civismo de los portugueses

Muchos españoles tienen un curioso complejo de superioridad, que les lleva a considerarse por encima de los portugueses, lo cual es rotundamente equivocado. Los portugueses pueden homologarse con los españoles y, en algunos aspectos -como el político- son muy superiores y les dan ciento y raya. Puedo prestar mi testimonio personal de lo afirmado, tras mi experiencia en Lisboa como Consejero Cultural de la Embajada de España en 1975-1976, y en Oporto como Cónsul General en 2002-2006.

Pasé por situaciones muy desagradables y traumáticas en Portugal, tales como insultos, amenazas, intentos de agresión, explosión de bombas, ataques a la Embajada y asalto y parcial destrucción de la residencia del Embajador a finales de septiembre de 1975. Conservo grabaciones de las amenazas de muerte lanzadas contra los españoles desde la TV portuguesa y del asalto al Palacio de Palhavá  por la turba liderada por comandos de ETA y del  GRAPO -transmitido por Radio Club Portugués como si fuera un partido de fútbol-, y filminas del estado en que quedó la residencia tras dicho asalto. Estuve más de dos horas encerrado con mi familia y las de los demás compañeros de la Embajada en un avión que había sido enviado desde España para repatriar al personal, porque los controladores no daban la salida al aparato, y consciente de que había en el  aeropuerto de Lisboa comandos terroristas con aviesas  intenciones.

Cuando al final pudimos regresar de madrugada al aeropuerto de Barajas, mi Embajador, Antonio Poch -que acababa de perder en el incendio de la residencia todas sus pertenencias, incluida su espléndida biblioteca- tuvo la grandeza de espíritu de exculpar al Gobierno portugués de haber estado directamente involucrado en los ataques, ya que había sido víctima de su debilidad y de su falta de autoridad, y al pueblo portugués, ya que había sido solo una ínfima minoría la que había participado en los asaltos, instigada por el odio hacia España difundido por los medios de comunicación. Me admiraron sus generosas declaraciones, que en esos momentos dramáticos no compartía plenamente, pero más tarde comprendí que llevaba razón. Debido a la tremenda presión antiespañola realizada por los grupos izquierdistas más radicales, parte del pueblo portugués sufrió un proceso de enajenación mental transitoria, que le llevó a conductas totalmente ajenas a su natural temperamento. Afortunadamente fue un periodo de corta duración.

Portugal tuvo la habilidad y la suerte de ser admitido en la OTAN desde su creación en 1949, a pesar de sus escasas credenciales democráticas. Según José Antonio Martín Pallín, en su artículo “!Ay Portugal, por qué te quiero tanto!” -publicado en”Infolibre”-, ello permitió a sus militares mantener contactos regulares con sus colegas occidentales, que influyeron en su preparación profesional y en su mentalidad política, dotándolos de una cierta cultura democrática, que -sumado a los traumas de las guerras coloniales- fueron el germen que prendió en los mandos intermedios del Ejército el Movimiento que encarnaron los “capitanes de abril”, que realizaron el golpe militar menos sangriento de la Historia. El Movimiento da Fuerzas Armadas (MFA), liderado por Ernesto Melo Antúnez, colaboró activamente con el PSP de Mario Soares para facilitar el gradual acceso de Portugal a la democracia.

En claro contraste con el pueblo español, el pueblo portugués es poco agresivo, conciliador y pactista, huye de la confrontación y busca el entendimiento. Durante la revolución de los claveles que supuso el paso de las dictaduras paternalistas de Salazar y Caetano a un régimen democrático, solo se produjeron tres víctimas: un policía por un infarto, y dos soldados que se habían escaqueado al bombardearse un cuartel cuando se suponía que sus efectivos estaban de maniobras, ¡Igual que en la Guerra Civil española!

Los portugueses son moderados y más bien conservadores, y tienen un gran olfato político, como puede comprobar “in situ” durante las primeras elecciones democráticas celebrados en el país. Los autócratas portugueses habían laminado la oposición y, en el momento de producirse el cambio de régimen, tan solo existía un partido político bien organizado que actuaba en la clandestinidad: el Partido Comunista Portugués, de corte estalinista, liderado por Alvaro Cunhal. Tras la revolución “dos cravos” y la legalización de los partidos, fue sorprendente la rapidez e intensidad con las que expandió su influencia en todas las instituciones de la nación: sindicatos,  ayuntamientos, universidades, medios de comunicación e incluso Fuerzas Armadas, llegando a controlar la famosa V División. Hubo un momento el que tenía la impresión de estar viviendo en un país de la Europa oriental. Esto les hizo confiarse y  aceptar la celebración de unas elecciones libres y democráticas un año después del golpe del 24 de abril. El Servicio de Información del MFA realizó una amplia campaña para sondear la opinión de los ciudadanos. Como la mayoría de los encuestados contestaron astutamente que no sabían a quién votarían, los organizadores de los sondeos interpretaron que el “no sabe/hoy no contesta” equivalía a un apoyo al Movimiento y a las fuerzas de izquierda. El pueblo abandonó su tradicional actitud abstencionista y acudió en masa a las elecciones, con una participación del 91.7%, y votó de forma impecable a quien debía votar. Pese a su talante conservador, comprendió que en ese momento no era de utilidad votar a los partidos conservadores, por lo que centró sus votos en el PSP (37.87%  de los votos y 116 escaños) y en el centrista Partido Popular Democrático (24.39% y 81) . El PCP solo obtuvo, para su sorpresa, 12.46%  de los votos y 30 diputados, colocándolo los electores en su sitio.

A diferencia de lo que ocurre en España, el pueblo portugués mira hacia el futuro y no hacia el pasado, y su Gobierno no has tenido necesidad de promulgar leyes de memoria histórica o democrática -que no son ni una cosa ni la otra-, y ha tratado de restañar las heridas del pasado, sin necesidad de pasar facturas atrasadas al Estado Novo, ni resucitar cada lunes y cada martes el fantasma de Salazar. No ha discriminado a presuntos salazaristas o caetanistas, ni a sus herederos. Así, por ejemplo, Rebelo -que es una de las personas de mayor prestigio en Portugal- era hijo de un prohombre del salazarismo. Por otra parte, Portugal no ha sufrido -como España- el lacerante problema del nacionalismo y del independentismo.

Las comparaciones son odiosas

Pese a su absurdo complejo de superioridad, España tiene mucho que aprender de Portugal, sobre todo en el aspecto político. En el ámbito partidario, el PSOE -pese pertenecer a la Internacional Socialista, presidida por el ex-socialista Sánchez- se parece al PSP como un huevo a una castaña. Ambos partidos transitan por vías paralelas a estilo Plutarco hasta encontrarse en el infinito de la revolución proletaria universal profetizada por Carlos Marx. Aunque esté feo señalar, merece la pena hacer una breve comparación entre los dos partidos hermanos.

1.-Los partidos portugueses tienes sentido de Estado y, a pesar de sus diferencias políticas e ideológicas, son capaces de pactar por el interés general del país. Cuando se rompió la coalición del PSP con la extrema izquierda -la “jeringonça”- el principal partido de la oposición apoyó la aprobación de los presupuestos generales. Como dijo su líder, Rui Rio, “yo no estoy cooperando con el PSP. estoy cooperando con el Gobierno de Portugal, en nombre de Portugal”. Los partidos español, pon el contrario,  suelen anteponer sus intereses partidistas al interés general del Estado.

2.-En la noche del 10-N, Pedro-B reconoció la derrota del PSP y se apresuró a felicitar al ganador de las elecciones. En la noche del 23-J, Pedro-A no reconoció la derrota del PSOE, sino que exclamó entusiasmado en Ferraz que había ganado las elecciones. No solo no se dignó a felicitar al ganador, sino que se dedicó a insultar a Feijóo y  al PP.

3.-Pedro-B ha decidido que su partido se abstenga para que AD pueda gobernar en minoría. Pese a haber quedado en segundo lugar en las elecciones generales, Pedro-A se  negó a que su partido se abstuviera para permitir que la derecha ganadora de  las elecciones pudiera gobernar y se produjera una alternancia democrática de poder, y formó a tales efectos un Gobierno Frankenstein-2. Según anunció en su discurso de investidura, el principal objetivo de su Gobierno era construir un muro para dejar  al fascismos “extra muros” de la política.

4.-Pedro-B se ha mostrado dispuesto a concluir pactos de Estado con el Gobierno de AD y a apoyar una modificación de los presupuestos generales, y ha llegado a un acuerdo para que el PSP comparta con AD la presidencia de la Asamblea. Pedro-A ha excluido la posibilidad de firmar pacto alguno con el PP y pactado con los enemigos de España a un alto coste la presidencia del Congreso para Francina Armengol, que ha dado constantes muestras de su sectarismo y falta de neutralidad.

5.-El anterior primer ministro portugués, Costa, presentó su dimisión en cuanto surgieron indicios de corrupción en el seno de su Gobierno. Pedro-A está envuelto hasta las cejas en el pavoroso caso de corrupción  “Koldo-Ábalos-PSOE”, en el que se encuentran implicados la presidenta del Congreso, varios miembros de su Gobierno, altos cargo del partido y hasta su propia consorte, y -en vez de dimitir como su colega o destituir a los autores o colaboradores de la estafa- exige la dimisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por haber cometido el grave delito de ser la pareja de un ciudadano particular que tiene problemas con el Fisco.

6.-El anterior Gobierno del PSP siguió una exitosa política económica y fiscal, al reducir impuestos, atraer inversiones y garantizar la seguridad jurídica de las empresas, lo que ha provocado que muchos empresarios y ciudadanos españoles crucen la raya y se refugien económicamente en Portugal. El Gobierno de Pedro-A está crujiendo a impuestos a los empresarios y ciudadanos españoles, y provocando una notoria inseguridad jurídica, que está afectando adversamente a la inversión en España….

Me preocupó enormemente la deriva de Portugal hacia el comunismo y tenía que se produjera un contagio en España, donde también estaba bien implantado el PCE. Aunque estimaba-y sigo estimando- que los diplomáticos en activo no deberían involucrarse directamente en la política, prescindí a conciencia de esa opinión, y fui uno de los cofundadores del antiguo Partido Popular -que constituyó el núcleo principal de la Unión de Centro Democrático- y me impliqué activamente en el transcendental proceso de la Transición, en la medida de mis modestas posibilidades. 

El pueblo de Portugal es en muchos extremos ejemplar y de él debería aprender muchas cosas el español. Los portugueses están bien formados y educados, son corteses, amables, cultos y hospitalarios, participan del orgullo de vivir en paz, no se empecinan en el rencor y respetan al disidente. Carece del espíritu cainita que abunda entre los españoles. De ahí que sienta por él admiración y respeto. Los portugueses tienen además unas grandes dotes diplomáticas. Solía decirse que, en los enfrentamientos interpeninsulares, España ganaba las guerras y Portugal las paces. Un buen ejemplo lo constituyen las vicisitudes de la colonia de Sacramento entre Brasil y Argentina. Otra muestra más reciente es la de la famosa foto de la reunión de las Azores de 2003, en la que aparecían Georges Bush, Tony Blair, José María Aznar y  José Manuel Durao Barroso. Se habló mucho de los tres primeros, que fueron ampliamente criticados, pero apenas se criticó a Barroso, que fue el anfitrión de la Conferencia.

No son perfectos, por supuesto y -por mencionar algunos de sus defectos- cabe citar su grandilocuencia y pomposidad -recuerdo el cartel colocado sobre un viejo cañón  de la fortaleza de Elvas, que rezaba, “si este cañón tronara, España temblaría”-, su excesiva anglofilia como contrapeso a su antiespañolismo -no tanto hacia España como contra Castilla, su gran enemigo histórico-, su desconfianza hacia lo español –“De Espanha, ni bon vento, ni bon casamento”-, su absurda negativa a mejor comunicarse por vía terrestre con España, sus continuas quejas victimistas sobre el abuso español de las aguas transfronterizas, cuando se llevan la mejor parte de los ríos…. Nada grave y, en el balance, prevalece el Haber sobre el Debe. Por eso -al igual que Martín Pallín- he titulado de este artículo “Ay Portugal, por qué te quiero tanto”, siguiendo la letra de una popular canción estudiantil, que cantaba con la Tuna de Sevilla, y que fue incorporada por Celia Gámez a la revista “La hechicera en palacio”, interpretada por Concha Velasco. Solo me cabe esperar que mi amor por Portugal sea correspondido. 




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