Los aciertos y los errores de Montella, al que aún es muy pronto para enjuiciar

El equipo ha reaccionado de forma brillante en los tres últimos partidos tras un comienzo de año desastroso y hay que ver su evolución en las semamas próximas, con la llegada de los refuerzos

MÁS MADERA

Vincenzo Montella ha logrado hacer reaccionar al Sevilla FC de manera brillante en los tres últimos partidos. El equipo cogió impulso en la ida copera ante el Atlético en el Wanda tras tocar fondo ante Real Betis y Alavés y ahora está ofreciendo las mejores sensaciones de la temporada con los mismos futbolistas que hasta hace nada eran calificados de inservibles por la inmensa mayoría.

Montella ha logrado clasificar al Sevilla de foma convincente para las semifinales de la Copa del Rey, competición en la que lleva pleno de cuatro victorias (dos ante el Cádiz y otras dos ante el Atlético), pero en la Liga el equipo suma una victoria en tres partidos (derrotas ante Betis y Alavés y victoria con el Espanyol), ha bajado del quinto al sexto puesto y se ha distanciado algo más de todos sus rivales directos en la lucha por la Champions, un punto más lejos del Madrid (a 3 ahora, con un partido menos los merengues), dos más del Valencia (a 8) y tres más del Atlético (a 11) de lo que lo dejó Eduardo Berizzo.

Es muy pronto para evaluar el trabajo del nuevo técnico, al que habría que conceder al menos los 100 días de rigor, que se cumplirán a primeros de abril, cuando ya se hayan resuelto las semifinales de Copa, estén en puertas de jugarse los cuartos de la Champions y el Sevilla se haya medido en Liga a Getafe (c), Eibar (f), Girona (c), Las Palmas (f), Atlético (c), Málaga (f), Athletic (c), Valencia (c), Leganés (f) y FC Barcelona (c), los diez próximos rivales del equipo nervionense, que debe afrontar con un buen puñado de refuerzos, pues el único que ha llegado hasta la fecha, Arana, de momento no está ni para entrar en las convocatorias.

Está claro que Montella erró de forma notoria en el planteamiento y la alineación titular que puso en liza en el derbi -dejar fuera a Sarabia y mantener en ataque a la dupla Nolito-Navas fue de nota-, saldado con una sonrojante derrota, y que la imagen del equipo volvió a ser flojísima en la siguiente cita liguera, ante el Alavés. ¿Qué pasó después de eso? Pues que el técnico sustituyó en el Wanda a varias piezas defectuosas que el equipo traía de ‘fábrica’ –Kjaer, Nolito y el mismo Navas-, se la jugó con Muriel en vez del goleador Ben Yedder y mejoró de forma notable las prestaciones del bloque juntando a Mercado con Lenglet en el eje, repartiendo bien las funciones de Nzonzi y Banega en el medio y logrando que los once que estaban sobre el campo trabajaran de forma solidaria y coordinada -incluidos Correa y el Mudo, a los que la calidad les sobra-, especialmente en tareas defensivas. El pasado martes incluso brilló a gran altura Jesús Navas jugando de lateral -otra apuesta arriesgada y exitosa del técnico- tras llevar toda la temporada sin dar la talla esperada como extremo.

En estas tres últimas victorias la mejoría del Sevilla FC ha sido evidente en todas las facetas, claro que sí. Y también le ha sonreido la fortuna en momentos puntuales -como le ocurrió a Berizzo en varios de sus primeros compromisos-, un factor clave en este juego que muchos desdeñan a la hora de los sesudos análisis, pues no es lo mismo empezar un partido encajando el 0-1 en contra que anotando el 1-0 a favor antes de que se cumpla el minuto de juego, que es lo que pasó en el derbi ante el Betis y el martes ante el Atlético, frente al que Navas, en la ida del Wanda, logró empatar con un centro que rebotó en un defensa y se envenenó hasta convertirlo el meta Moyá en autogol cuando los colchoneros parecían felices con su 1-0, que suelen defender como nadie. En Cornellá también hubo esa chispa de fortuna, pues el 0-1 llegó tras fallar Gerard Moreno una ocasión muy clara para el 1-0 que pudo haberlo complicado todo, y el martes pasado, ante el Atlético, aparte del gol en el minuto uno, el Sevilla gozó de un penalti a favor, tan claro como absurdo, nada más comenzar la segunda parte después de sufrir un serio acoso del Atlético tras el 1-1 de Griezzman.

Detalles azarosos que a lo largo de la temporada suelen repatirse a favor y en contra y que en los tres últimos partidos han sonreido claramente, de ahí que sea preferible dejar pasar un tiempo prudencial antes de emitir un juicio más concienzudo sobre la labor de Montella, muy deficiente los primeros días y sensacional en los diez últimos. Billantísimo en la Copa, hasta el momento, y sin lograr recortar las exiguas ventajas con la zona Champions que dejó Berizzo en la Liga, donde el calendario para arrancar el año –Betis, Alavés, Espanyol (ya jugados), Getafe, Eibar, Girona y Las Palmas– era a priori, al menos hasta mediados de febrero, muy asequible. A Sampaoli, sin ir más lejos, la pasada temporada le empezaron besando la calva y al final casi le acabaron escupiendo, pese a dejar al equipo cuarto en Liga, su mejor clasificación desde los tiempos de Manolo Jiménez y Antonio Álverez en el banquillo, la 2009/10.




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