Animalada inhumana

Se ha publicado en una revista científica un reportaje denunciando una crueldad tal, que aún no se entiende cómo no ha suscitado el eco que merecen este tipo de noticias. Resulta que en China existen clínicas especializadas en evitar el parto de osas panda afectadas de un extraña angustia que las lleva a rechazar su maternidad.

Para evitarles su ansiedad, los chinos aplican un procedimiento que denominan «parto inducido» y que consiste en dilatar artificialmente el útero de la mamá osa para extraerle el feto sacándolo por los pies; luego, cuando aún la cabeza del osito está dentro, le clavan un punzón y aspiran su cerebro troceando el cráneo y extrayéndolo junto con el resto del cuerpo. Se hace así para asimilarlo a un aborto, ya que si mataran al osezno fuera del útero materno incurrirían en un gravísimo delito ecoanimalista. Pero aun tratándose de ositos, resulta una técnica un tanto sádica ¿no?

Quizás alguien piense que me he excedido en la morbosidad… Y es cierto: he mentido. Tan sofisticada técnica no se aplica sobre fetos de oso panda, ¡que hasta ahí podíamos llegar!, sino sobre indefensos seres humanos perfectamente viables, con más de 30 semanas de gestación y en lugares que se autodenominan clínicas. Pero compréndanme: si hubiera comenzado diciendo que no se trataba de ositos panda chinos, sino de inocentes bebés humanos ¿a quién le hubiera interesado esta macabra crueldad que hoy se reivindica como un sagrado derecho?




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *