Trato Hecho

De entre los tiempos verbales y vitales me quedo siempre con el presente. Imperfecto, pero real y por tanto, manifiestamente mejorable. Nunca podremos cambiar el pasado. Empero, existen quienes se obstinan en hacer lecturas de sesgo ideológico sobre el pretérito para modificar el presente e intentar trocar el porvenir. El suyo, a ser posible a mejor; el de los demás quizás les importe bien poco. Está claro que estos nuevos “Historiadores de la Memoria” intentan manipular al conjunto de la sociedad a la conveniencia de sus sectarios intereses. Para ello necesitan desvirtuar un pasado donde apenas queden testigos vivos. No existe imperativo categórico con vigencia tan inexorable como la “Ley de Vida”. Y por eso mismo, por ley de vida nos quedan pocos compatriotas centenarios. Son “Bisabuelos de la Patria” que aún pueden ofrecernos testimonio vivo de nuestro reciente pasado. Desde las atrocidades perpetradas en la década de los años treinta, hasta el Espíritu de Concordia que inspiró el advenimiento de nuestra cuarentona Constitución.  


Hecha excusión de unos cuantos venerables ancianos como los antes referidos, en lo que respecta al conocimiento de la historia del siglo XX, los españoles nos dividimos en dos importantes grupos: En primer lugar por rango de veteranía, quienes sabemos una parte del pasado por transmisión oral de nuestros padres, abuelos y sus coetáneos; y por añadidura por lo que hemos podido y querido aprender en la literatura histórica. En segundo lugar, quienes descubren el pasado por lo que con distorsión les cuentan algunos que no lo vivieron. Entendimiento que es complementado con la doctrina impuesta por los diecisiete manuales autonómicos de historia y por lo que aparece en Wikipedia.

Me resulta muy emotivo el vídeo realizado para conmemorar el cuarenta aniversario de la Constitución y que ha sido presentado en las Cortes Españolas. Para el Gobierno es “un claro mensaje de reconciliación a través de dos personas muy especiales ya que han sido testigos y protagonistas del último siglo de historia de España”. Le recuerdo a nuestro gobierno no electo que hasta la promulgación en el año 2.007 de la Ley de Memoria Histórica de España, los españoles llevábamos décadas reconciliándonos de la mejor manera posible: mezclándonos. Cualquiera que indague en el árbol genealógico propio o en el de sus hijos podrá encontrar ancestros de diferentes procedencias e ideologías. Cuando se publican los resultados electorales del distrito en el que podemos ejercer nuestro derecho al voto, comprobamos como entre nuestros vecinos hay quienes piensan diferente a nosotros. Y sin embargo, desde hace ochenta años hemos aprendido a convivir en verdadera Paz y con auténtico Espíritu de Concordia.

Están muy indignados los máximos dirigentes del “izquierdismo ilustrado” por el referido vídeo protagonizado por dos distinguidos señores aragoneses excombatientes y reconciliados. Cuando existe una memoria viva es más difícil distorsionarla, ¿verdad? Un dilecto lector me regala un impagable testimonio gráfico para el contenido del presente artículo. Una copia del acta fundacional fechada el día cinco de diciembre de 1.978 de la “unión de excombatientes de la guerra civil española” (UNEX). Los estatutos de UNEX dicen que sus fines son: “Alcanzar y promover la concordia entre todos los españoles que excombatientes o no, fueron partícipes de aquella guerra fratricida…” Al día siguiente, todos los españoles mayores de edad pudieron refrendar la Constitución Española. Fue ratificada por un 87,78% de votantes que decidieron que “La soberanía nacional reside en el pueblo español y que la forma política del estado es una Monarquía parlamentaria”.

En la fiesta de la natividad de la bienaventurada Virgen María escribo estas líneas para el Diario Digital Sevillainfo. Rezo y pido por el mejor presente para nuestros hijos y por un futuro aún mejor para ellos. A todos sin distinción, niños y jóvenes de España les dedico este texto. Pero permitan carísimos lectores que envíe un especial saludo para S.A.R. nuestra Princesa de Asturias Doña Leonor Borbón Ortiz. Cercana a cumplir trece años realiza su primer acto oficial: visita la tierra de su señora madre, S.M. la Reina doña Letizia. Un antiguo reino con trece siglos de antigüedad. Patria querida de La Santina de Covadonga. Cuna de la Reconquista. Alfa y Omega de España.  

ADENDA DE HEMEROTECA

“La perspectiva histórica supone la existencia de dos planos separados por el tiempo: el plano profundo, en el que se desarrolla el hecho histórico, y el plano actual, en el que actúa el historiador. Ahora bien. La suposición de los dos planos es un error. No existe más plano que uno: el actual. El plano en que el historiador investiga, se mueve, evalúa, reflexiona. César no es para nosotros como fue en realidad. Sino como nosotros creemos que fue. De aquí que la ciencia histórica, al revés de las demás ciencias, carezca de objetividad mensurable…”

Texto extraído del artículo periodístico titulado “Pluma al viento” firmado por don Antonio Espina y publicado el mes de febrero de 1.929 en el número XIV de “MEDIODÍA” REVISTA DE SEVILLA.

A título meramente informativo, costaba el ejemplar UNA PESETA. Colaboraron en aquel número los señores literatos don Vicente Aleixandre, don Joaquín Romero y Murube, don Fernando Jiménez Placer, el citado don Antonio Espina, don José Manuel García-Briz, don Francisco Ayala, don Carl Sandburg. Fue ilustrado con dibujos de los señores pintores don Pedro Pruna y don Ramón Gaya.