Aleixandre se escribe con i

La plaza Vicente Aleixandre, de Sevilla, se encuentra junto al centro Cívico Torre del agua, lugar que ocupaba la antigua Catalana de Gas, en el distrito sur de la capital. Allí, se erigió en 1998 un monumento de bronce y acero, marrón y poco luminoso, que conmemora el centenario del nacimiento del poeta al que debe su nombre, porque Aleixandre, que se escribe con i, nació en Sevilla, obtuvo el Premio Nacional de literatura en 1934, el Nacional de la Crítica en 1963, fue miembro de la Real Academia desde 1949 y recibió el Premio Nobel de literatura en 1977.

Sobre su lugar de nacimiento, el propio poeta dijo que fue “casi por accidente, en casa de su abuelo” y, en otro momento, añadió “soy un malagueño que nació en Sevilla, o un sevillano que se crió en Málaga”. La realidad es que su vida social adulta transcurrió por completo en Velintonia, núm.3, su casa de Madrid, lugar de reunión de escritores de diversas épocas. Por ella pasaron Pablo Neruda, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Jaime Gil de Biedma, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Carlos Bousoño, José Luis Cano, José Hierro, Francisco Umbral, Antonio Colinas, Luis Antonio de Villena, Mario Vargas LLosa, Pere Gimferrer, Fernando Aramburu, Javier Marías, César Antonio Molina, Jaime Siles y muchos otros artistas de distintas disciplinas. Hoy, la casa amenaza ruina, según advierten varios colectivos, sin que se diera ningún paso para su protección hasta 2022, cuando el ayuntamiento de Madrid la declaró Bien de Interés Cultural, lo que no ha evitado su deterioro.

Pues tras veintiséis años de mi domicialiación, son excepciones quienes escriben su apellido correctamente. Recibo cartas, correspondencia bancaria y direcciones comerciales, lo veo en carteles, puertas y tarjetas y casi siempre mal escrito. Cuando lo indico verbalmente, deletreo, insisto en la i, pero transcriben Alexandre o, lo que me parece peor, Alexander. Si la ignorancia de su valor literario me molesta, más aún lo hace que una gran parte de los conciudadanos no conozca siquiera su existencia. 

Reconozco que los Machado o Luis Cernuda son más afortunados en esto de las escrituras, e incluso Bécquer, a pesar de esa c que nos remite a países más al norte, pero la causa del desconocimiento del autor de Sombra del Paraíso y Espadas como labios debe de estar, como otros tantos males, en la enseñanza de la literatura en escuelas e institutos. Mientras que en otras comunidades se centran en sus autores autóctonos, aun mediocres, aquí, en la nuestra ni siquiera se mencionan a quienes han nacido en ella.

Y aunque la poesía sigue siendo la lectura de una inmensa minoría, estaría bien que todos sepamos quienes eran y son los principales escritores de nuestra tierra o que, por lo menos, sepamos escribir sus nombres.




1 Comment

  1. Alejandro dice:

    Lamentablemente, la noticia contiene algunos errores. En la lista de las personas que visitaron Velintonia sobran algunos nombres que no lo hicieron, como Fernando Aramburu, Mario Vargas Llosa o César Antonio Molina (que, además, no hizo nada como ministro de Cultura para salvarla). El Premio Nacional de Literatura se lo concedieron en 1933. Por otra parte, el Ayuntamiento de Madrid no declaró BIC Velintonia. Fue la Comunidad de Madrid la que le otorgó, por pura decisión política, la protección como BIP, que no sirve absolutamente para nada, ya que permite la destrucción de muchos de los espacios del inmueble y pervierte su naturaleza histórica y cultural. Actualmente, Velintonia está pendiente de una subasta judicial. Podría acabar convertida en una clínica dental, o en una tasca (como ya comentó Aramburu hace unos años).

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