Adictos con nombre de ex adictos

Afortunadamente, son muchos los que, con toda justicia, claman contra la inmensa tomadura de pelo de los que “combaten” la contaminación celebrando grandiosas Cumbres Climáticas, con desenfrenado gasto de aviones, hoteles, pompa y circunstancia y todo lo habido y por haber… Es un tema que por magno e indignante se nos escapa…

Fijémonos en otras paradojas (todas son minúsculas al lado de esa, claro) que la vida nos presenta continuamente.

Un día leemos en un semanario una entrevista de una antigua influencer que, arrepentida de sus actividades, cansada de vivir sólo para la aprobación ajena, decide de repente cancelar sus cuentas en redes sociales y llevar una vida normal. Como la publicación es religiosa (y titula la entrevista precisamente “Del like al amén”), tiene todo el aspecto de tratarse  de un caso de conversión.

Sin embargo, leemos la entrevista… la leemos incluso una segunda vez… y parece que falta algo. Algo así como, ¿dónde está la moraleja? La convertida autora, ¿se ha convertido a qué exactamente?

No habla de haber descubierto nuevos intereses, nuevas aficiones (tal vez lo ha hecho. Pero en la entrevista no se mencionan). No explica cómo es su modo actual de relacionarse, de ver la vida. 

Decía Julián Marías que cuando alguien quiere hacer “todo lo contrario” que otro, el resultado era sorprendentemente parecido a aquello a lo que quería oponerse; que no se debe intentar hacer “todo lo contrario” (por ejemplo, en un cambio de régimen político), sino hacer algo distinto.

¿No tiene esto muchas aplicaciones? Una señorita se ganaba la vida colgando tuits, instagrams y demás en la que narraba cada detalle de su día. Su motivación vital era comprobar cómo aumentaba su número de seguidores. Pero un día cierra sus cuentas y ahora dedica su tiempo a escribir libros y dar charlas y conferencias sobre cómo, en su vida anterior, vivía mandando tuits y colgando fotos a todas horas. Explica cómo antes su único afán era buscar la aprobación ajena (pero y ahora, ¿no busca la aprobación ajena de otra manera… y curiosamente similar?). Si antes deseaba gustarle a muchos internautas, ahora tiene el objetivo de sumar numerosos lectores que admiren cómo fue tan valiente de cerrar sus cuentas. No parece que en lo profundo haya variado tanto…

A menudo es edificante, sí, el presentar el testimonio de un ex alcohólico o de un ex drogadicto; o en el ámbito religioso, a un converso, un ex ateo acérrimo. Sí. Pero tiene que haber una explicación del nuevo camino que el converso ha encontrado; un realce de las virtudes de la templanza o de las que sean. ¿Por qué no tomar como modelo a alguien que nunca haya caído en ese vicio? Hay millones de personas, sí, millones sin salir de España, que no tienen o apenas usan las redes sociales. ¿Por qué el modelo mejor es siempre alguien “que antes hizo lo contrario”? El converso tiene un atractivo anecdótico; es más chillón, más vistoso. Hay que mirarlo con simpatía. Pero siempre será más loable el que nunca haya caído en ese error.

En fin; no deseaba  “criticar” a una persona que ni conozco, incluso lamento haberlo hecho. Es sólo una invitación para que nos fijemos en ejemplos seguramente más cercanos, menos de relumbrón, en personas sencillas… Que el protagonista no sea siempre el “guay” (antes lo era por ser influencer, ahora por “atreverse” a dejar de serlo). Más sensatez demuestra quien nunca se vio tentado por tan mentecato estilo de vida.




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