A la porra y a tomar por culo…

Decíamos ayer… que cuando un alcalde en el Salón de Plenos se deja abierto el micrófono en un descuido y comenta que a esos defensores de los árboles de la ciudad “había que haberlos matado”, queremos suponer en su descargo que a quienes pretende cargarse es a los árboles y no a sus defensores. Es una suposición que al menos al alcalde le favorece y lo libera de un instinto homicida.

Pero falta un dato: el alcalde es de izquierdas, o eso dice, y actúa en nombre de un partido que pacta con los comunistas, con partidos independentistas y hasta con ex dirigentes de la ETA, a los que llama hombres de paz.

O sea, sí, no hay dudas, eso es ser de izquierdas en España, un puro sin sentido y un cúmulo de incoherencias sucesivas con el único objetivo de mantenerse en el poder, lo cual lleva aparejado un cinismo sobrehumano que incorporan de serie, igual que los automóviles traen el elevalunas eléctrico o los faros anti-niebla.

Esa clase de impostura es permanente, incorregible y luminosa, lo que equivale a que si un político de derechas enuncia, por ejemplo, un “…¡a tomar por culo!” mientras abandona el salón de Plenos de un Parlamento, la jauría mediática se volcará indignada contra el que lo pronuncia, sin benevolencia alguna.

El otro día, el alcalde de Sevilla proclamó esas intenciones aviesas e irrespetuosas de matar a alguien, lo cual le obliga a pedir disculpas por su hiperbólico enunciado, pero sabe que la jauría mediática que le protege y que le da sombra (en realidad es la sombra que le gusta al alcalde, la de los medios, no la de los árboles de la ciudad) saldrá en su descargo y en cambio le montará el pifostio a Alejandro Hernández, el portavoz del Grupo parlamentario de Vox, apenas por mandar a tomar por culo a nadie, sino a la deplorable situación generada por la socialista Susana Díaz cuando comparó a Vox con Bildu, socio insoportable de los de su partido.

Quiso Susana Díaz salirse por la tangente negando que su jefe Pedro Sánchez haya pactado con Otegui (ella no tiene cómo explicarlo sin que se le caiga la cara de vergüenza ante sus votantes), “pero ustedes sí lo han hecho -dijo, refiriéndose al PP- con los herederos del franquismo”.

El portavoz de Vox no es al primero que yo invitaría para compartir una carriola en una romería, francamente, porque no es el político más simpático y cordial que yo conozca, pero esto no va de elegir al más chistoso y todos en el Parlamento reconocen que Hernández es siempre cortés y respetuoso en su trato y en sus intervenciones, así que quiso intervenir para pedir amparo a la presidenta de la Cámara, Marta Bosquet porque consideraba que la portavoz trianera los había comparado con un grupo de filoterroristas. Le denegaron la palabra y se marchó de la sala desairado e impotente por no poder intervenir.

Me parece que a Alejandro Hernández le resbala la insistencia sonsa de la izquierda en vincular a Vox con el franquismo, primero por no perder el tiempo en desmentidos inútiles e ineficaces, pero sobre todo porque si algo está muy claro es que quienes constituyen hoy la herencia de alguna clase de franquismo no es la derecha, sino la izquierda en general y el profesor Alfonso Lazo lo tiene explicado por activa y por pasiva y sobradamente acreditado con los datos en la mano en su “teoría de los vasos comunicantes” entre la Falange y el socialismo, que no se escapa ni uno del retrato.

Y no, no es esa la acusación que indignaba a Hernández, sino que la verdadera heredera sociológica de la Falange les vinculase a ellos o les comparase con una añada de salvajes terroristas con los que Pedro Sánchez se reúne y pacta, a los que felicita casi a diario porque esta semana no han matado a nadie y autoriza a que celebren homenajes a sus ‘héroes’ asesinos y les transmite sus condolencias cuando uno de ellos muere en la cárcel. Y, sinceramente, a mí me parece que la rabia de Hernández está justificada. Cualquier día, Sánchez agarra el Falcon y acude de invitado al bautizo del hijo de un etarra.

“Se nos ha comparado, con la condescendencia de la presidenta del Parlamento, con un partido terrorista y los herederos de ETA”, señalaba Hernández. “Nosotros somos el partido de Ortega Lara, y el partido socialista tiene al presidente Sánchez que mostró sus condolencias a Bildu por el fallecimiento de un terrorista en prisión. No somos comparables a Bildu”, añadió.

La jauría mediática, sin embargo, afirmó que se indignaba porque les habían calificado de “herederos del franquismo”, porque es sabido que un tipo de derechas que se resiste a ser vituperado equivale a una adúltera que en la sharia se resiste a la lapidación.

De modo que Hernández, al que no le gustó nada el ninguneo de la presidenta del Parlamento, que no le concedió el turno de palabra para su protesta, abandonó la sala mascullando un “¡A la porra, a tomar por culo, hombre!”, que no iba dirigido a nadie y los dejó plantados discutiendo de sus cosas.

Y aun así, hago notar la diferencia, no conozco a nadie que aspire a ser asesinado, como proponía el alcalde, pero en cambio sí me parece que hay alguna gente deseosa de marcharse a donde proponía el portavoz parlamentario. La libertad del culo, como la de culto, es casi sagrada.

He dicho.




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