¡ A esta es… cobardes !

Historia es lo que se estudia en el colegio, con los libros de 500 páginas en la que se cuenta eso, Historia. Con H mayúscula. Se estudia y se registra en la memoria. Cultura. Punto.

Esto de aquí es selección de memoria histórica.

Ahora que si Queipo de Llano. Un grandísimo hijo de puta. Sí, lo fue. Como otros tantos del partido contrario, que lo único que los diferencia es que no tienen reconocimiento público a pie de ojo, ni a ojo de pie, como la tumba de Queipo en la Macarena. En el suelo.

LA PASIONARIA era Bambi, CARRILLO Peter Pan, y las iglesias que ardieron a partir de 1931 (no del 36) las quemaban los curas para darle mala fama a los angelitos rojos. Si, claaaaaaaaaaaaaro. (Les recuerdo que los rojos más rojos de la entonces llamada “Sevilla Roja” eran o habían tenido antecedentes jesuitas).

Queipo de Llano, el ioputa, peleó por que devolvieran la corona de la Virgen Macarena a la Hermandad, después de que ésta la hubiera “donado” al bando republicano para poder ejecutar el golpe militar e invadir Andalucía. Y vaya si la devolvió. (Les recuerdo que siguiendo la bien fundada teoría de Alfonso Lazo – catedrático emérito de Historia Contemporánea de la US- QUEIPO ERA REPUBLICANO, QUE NO ES LO MISMO QUE SER COMUNISTA).

Queipo de Llano ayudó a que 3 Hermanos macarenos sacaran a la Virgen en una caja de madera y la escondieran en casa de uno y de los otros y que sólo lo supieran ellos tres, el protagonista de este artículo y un General legionario mutilado, que juró sobre los muñones de las piernas que jamás saldría nada de su boca. Ni las mismas familias lo supieron. Sólo tras la muerte de uno de ellos que dejó un escrito y alguien lo encontró y lo quiso hacer público.

Queipo, en su hijoputez para/con la Hermandad, colaboró y ayudó a la construcción de la actual Basílica, que anteriormente era una taberna, lugar de junta de anarquistas y que había sido también destrozada, concretamente bombardeada desde una distancia prudencial, lo que es ahora el bar Plata, como para fallar, escasos 20 metros.

Pues allí mismo este hombre, junto con los hermanos, comenzó a construir la nueva casa segura de la Virgen.

Esa misma Hermandad, sabiendo de la proclama de Queipo, de “(…) yo ya no soy castellano, yo ya soy sevillano y quiero ir a morir a mi Sevilla y que me entierren en la Macarena (…)”, tuvo a bien, como agradecimiento a la defensa de su Virgen, de sus santos, de las iglesias, del catolicismo, de todo lo que la mitad de España era, y la otra mitad no; tuvo a bien como digo, concederle descanso eterno a los pies de su Virgen. Y aunque, para evitar dolores, a posteriori retiraron de la lápida los títulos militares y no dejaron más que su amor por la Virgen y la Hermandad, ahora vienen los de la memoria de pez a amedrentar. Y la Hermandad se deja, cobijada en la excusa de que “el columbario ya pensaba hacerse con anterioridad a todo esto”, pues claro, háganlo pero dejen a los que están, como están.

¿Cuántos Queipo de Llano (devotos de la Virgen, que no militares) sacarían hoy sus cojones ante cuatro piojosos con banderas? Seamos serios, que los mismos políticos que lo solicitan y lo conceden son los que fueron un día catequistas, digamos que de La O, costaleros de la Esperanza de Triana, y sus hijos y nietos o incluso ellos mismos salen en penitencia, en la misma Semana Santa que se quieren cargar, a quitarse los piojos del resto del año.

No aporreen ahora la puerta de mi director por este artículo, que ahora SÍ habla de la iglesia, porque cada uno es libre de pensar como quiere, actuar igual que lo hacen en este caso ellos de muertos, difuntos y levantamientos. No se me echen las manos a la cabeza por lo que están leyendo, échenle agallas, o huevos y pónganlos delante de quien haga falta para que el agradecimiento que un día sus Hermanos antecesores tuvieron con alguien que les ayudó a que todos podamos disfrutar ahora la de la Virgen y de la Basílica, se respete de la forma en la que ellos quisieron.

Cualquier día, delante de la anteriormente conocida Avenida Queipo de Llano, frente a la Catedral de Sevilla, se reúnen una piara para pedir que los restos de Colón se retiren, acusándole de genocidio indígena. Insisto en lo que mucho les digo: tenemos lo que nos merecemos.




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