Si la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos, está visto que la provocación es el camino más rápido para que lo anónimo conozca la popularidad. Se ha presentado en la sede del Círculo Mercantil el cartel de las fiestas de Navidad 2017 de la Asociación de Belenistas de Sevilla, de Manuel Peña. Como el autor se ha sentido tan libre para ver así la Navidad, tanto que se ha salido del nacimiento como esas figuras que se nos caen y se hacen añicos; como se ha descolgado de esta guisa, como esas bolas que se caen del árbol y se van al ca…, yo también voy a ser muy libre para decir lo que me parece este cartel. Según el evangelio, María se turbó al escuchar al Arcángel; con este angelito no hubiéramos ni llegado a Belén. Incluso nos hubiéramos quedado sin Navidad.
Quizá me van a decir algunos que mi mirada es lasciva, morbosa y hasta sucia. Pero estoy segura de que la mirada de este Arcángel es la que lleva estos calificativos. Siguiendo con el cartel, observo una boca que se deshace en las mieles del placer (¡Vuelve, Susillo!) y un hombro desnudo que pide guerra. A estas alturas empiezo a pensar que es un cartel para el Dia de la Provocación Religiosa; creo que en breve existirá. Paro mis ojos en el dedo índice sin perder de vista el pulgar que penetra en una garganta, no entro en más profundidades artísticas. El juego de muñeca es ágil y lo acompaña el sublime giro del cuello. Hasta aquí la sensualidad ha sido perfecta. Pero algo la rompe de golpe en mi “sucia mente”. Mira que se han dicho metáforas de la Giralda, a manojos. Sin embargo, verla como símbolo de los falos sevillanos… Podía haber puesto la Torre Pelli. Eso sí, sujeta con exquisitez y rebosando azucenas y chiribitas. Perdonen ustedes, pero no tengo ya reparos ante la desfachatez que ha tenido el pintor y la clara intención de atacar una religión, que le guste o no, profesan más del 70% de los sevillanos. Así movemos el mundo ahora, provocando al de enfrente para buscar razones irracionales. Ha tomado el camino de la provocación para que se hable de su arte, la vía rápida en la que se educa hoy a los jóvenes.
Si lo que ha pretendido el pintor es que vea al Arcángel Gabriel, ha fallado. Hasta artísticamente me parece una bazofia, y no por cómo esté técnicamente pintado. Simplemente porque no transmite lo que debe; siento cualquier cosa menos que es un ángel.
Termino con tono humorístico y sarcástico mi crítica, solo para “mentes sucias”. Es el mismo pintor quien anuncia su cartel, poco antes de la presentación, con esta frase: “A menos de una semana para que Sevilla tenga su Navidad dorada…”