Hoy, 8 de marzo, se cumplen cincuenta años de la inauguración de El Corte Inglés en Sevilla. Es un dato que va más allá de cuanto en otros casos pudiera significar la apertura de un centro comercial. La fecha no es sólo historia de El Corte Inglés, sino también de nuestra ciudad. La llegada a Sevilla del gran invento empresarial de su fundador Ramón Areces, lo cambió todo: la vida comercial del centro ya no fue la misma, porque El Corte Inglés, levantado en la Plaza del Duque, modificó con su ubicación los ejes tradicionales de las tiendas de Sevilla, como pasó con la calle Francos. También repercutió en el único mundo grande conocido hasta entonces, Galerías Preciados, que con el tiempo llegaría a convertirse en anexos de El Corte Inglés. La gran superficie edificada con cinco plantas, provocó con su construcción la polémica, pues fue posible a costa de demoler en la Plaza del Duque una de las casas palacio más características de Sevilla, la de los Sánchez-Dalp, ampliamente estudiada y lamentada en los últimos años por el gran periodista y director de ABC, recientemente fallecido, Nicolás J. Salas. ¿Qué hubiera sido de Sevilla sin El Corte Inglés justo al lado de ese punto neurálgico que es La Campana? Fuera de la imaginación, resulta imposible evaluar a día de hoy sobre una hipótesis irreal. Lo único cierto es que la repercusión del emplazamiento de los grandes almacenes fue notable: en lo urbanístico abrió una vía hasta entonces inexistente que comunicó la zona de la Gavidia con la calle Cardenal Cisneros, a través de Virgen de los Buenos Libros; en las costumbres de los sevillanos marcó con su horario comercial el propio horario de los más fuertes latidos del centro, porque en cuanto El Corte Inglés cerraba cada noche sus puertas, prácticamente no quedaba nadie en la calle; y, por último, gracias al genio innovador de Ramón Areces, creó unos hábitos para siempre irrenunciables en la forma de comprar, mirando libre y tranquilamente en los expositores, estanterías y góndolas, su amplia gama de productos, con el precio marcado sin necesidad de preguntarlo, y ofrecidos bajo una fórmula genial que hizo infalible y rotundo el éxito  de El Corte Inglés: si no queda satisfecho con su compra, le devolvemos su dinero. Y por lo demás, la primavera ya siempre llegaría a El Corte Inglés antes que a ninguna parte.

 

Pepe Fuertes