Vox no apoyará a Sánchez y el Partido Popular volverá a extenderle otro cheque en blanco con la nueva prórroga

Vox, inmodificable en su estilo, de frente y por derecho, no va a apoyar a Sánchez en su propuesta de prórroga del estado de alarma el miércoles. Muy al contrario, Santiago Abascal  -aun censurado por la televisiones amordazadas con millones- pide desde las redes que Sánchez pague la nómina a los miles de parados caídos por el desfiladero (hay dinero, dice), y que se vaya y entre un Gobierno de emergencia. No es tonto Abascal como quienes lo creen. Sabe que Sánchez ni va a pagar las nóminas, ni mucho menos va a dimitir. Pero Abascal no ignora cuánto puede llegar a valer en el futuro electoral  haber dejado escritas dos palabras: “Que conste”.

Y del Partido Popular, de Casado en lo nacional o de Juanma Moreno en lo autonómico, no se entienden sus apoyos de antemano e inmediatos a la propuesta de prórroga del estado de alarma cuando están viendo, como todo el mundo (no digamos sus electores), que cada prórroga es un nuevo plazo de quince días para que entre el caballo de Troya que es ya la pandemia, como coartada del socialcomunismo para desmantelar la democracia a base decretos con el Parlamento cerrado.

¿De qué va Casado, entregado de golpe y porrazo a las prórrogas de Sánchez, después de asegurar hace sólo unos días que “ya de facto España es un estado de excepción”, en el que no dejan de limitarse derechos como el de la circulación de las personas, las Cortes sin legislar, la censura a los medios de comunicación en las ruedas de prensa con filtro obligatorio, el plato de lentejas con el que se han vendido las televisiones,  o la implantación del Ejército en las calles?

¿De qué va Juanma Moreno apoyando la nueva prórroga en las mismas condiciones totalitarias que ya han dejado ver Sánchez e Iglesias desde que empezó el estado de alarma? ¿De qué va, junto a todo el Partido Popular, extendiendo otro cheque en blanco a un Gobierno embustero que se pone las cantidades que van arruinando el Estado social y democrático de Derecho? ¿De qué, Casado y Moreno, si el mismo presidente andaluz dice que “nos han llegado cero euros” de los 100 esperados y asignados para Andalucía a fin de que empiece a arreglar toda una catástrofe económica y sanitaria?

Juanma Moreno afirma que “no es momento de polemizar”. Eso le honra en medio de los enfermos y de los muertos. Pero también le hace incomprensible para su electorado, que lo ve sin garra, personalidad política y carácter. Si no es momento de polemizar, ¿sí es la oportunidad de ceder la venta del país por retales a un ambicioso de poder que lo ha logrado en connivencia con enemigos de España?

Se queja Juanma Moreno de que sigue sin recibir los test (que ya son rápidos tocando la ironía) que iban a enviarle para prevenir contagios. ¿Sabe el presidente que si los test y el dinero no llegan, sí puede preocuparse el Gobierno ahora mismo   -¡ahora mismo!-  de elaborar un informe sobre los bienes inmatriculados a favor de la Iglesia Católica? ¿Sabe que el presidente que no tienen momento para el dinero y los tests “rápidos” de Andalucía, pero sí para perseguir quedarse con la Mezquita de Córdoba y la Giralda?

Es difícil, nadie lo duda, elegir y hasta conciliar supervivencias en este dilema económico-sanitario o sanitario-económico, una auténtica colisión frontal de derechos ante la que el Partido Popular, viendo cómo se convierte cada vez más en un amasijo de hierros, no sabe reaccionar, salvo entregando temerarios cheques en blanco. El miércoles, otro.   

 

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