Tres Víctor y una victoria

Quiso la casualidad que de los cuatro asesinatos cometidos en Aragón esta pasada semana, tres de sus víctimas se llamaran Víctor. Primero fue Víctor Laínez, falangista que perdió su vida a manos de un energúmeno por llevar en su país la bandera de su país. Después dos jóvenes guardias civiles, Víctor Romero Pérez y Víctor Jesús Caballero, murieron junto al ganadero José Luis Iranzo, a manos de un serbio prófugo de la justicia, Norbert Feher, cuando este les descerrajó varios tiros con una violencia inusual. España se tiñó de sangre y nos retrotrajo a una época de terror cuando los pistoleros de ETA campaban a sus anchas llevándose vidas y esperanzas por donde pasaban a golpe de 9 milímetros parabellum. Afortunadamente vivimos otros tiempos y estas muertes han conmocionado a la sociedad española y eso que una de ellas se intentó que pasara desapercibida. Que un sujeto como Rodrigo Lanza, aupado y ennoblecido por los podemitas y la ultra izquierda después de haber dejado a un guardia urbano de Barcelona tetrapléjico, se haya ensañado con un hombre cuyo delito era llevar unos tirantes con la bandera de España hasta causarle la muerte a golpes por la espalda y en el suelo, nos sitúa en el escenario donde se mueve lo peor de los que dicen llamarse izquierda alternativa. La victoria es que tanto ante las balas de un criminal serbio, como el odio de un perroflauta inútil para la sociedad, lejos de intimidar a la Guardia Civil y a los patriotas que aman y defienden su nación, les ha dado más fuerzas para seguir luchando allí donde se les requiera. Para todas las familias de estas cuatro víctimas inocentes nuestro más sentido pésame, con la esperanza de que sus muertes ni sean el final ni tampoco vanas. Descansen en paz.




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