Si Juanma Moreno…

Lo que vayan a dar de sí las próximas Elecciones es ahora mismo plantearse un pronóstico incierto que se mueve entre el calco de las anteriores y la posibilidad de una abstención masiva, consecuencia más que probable de la decepción de la gente. El presidente en “disfunciones”, Pedro Sánchez, persiguiendo modificar a su favor las supuestas nuevas intenciones de voto, ha afirmado que estos últimos meses, infructuosos para acuerdos que hubieran propiciado su investidura, han servido al menos para suministrar más información sobre quienes no la han hecho posible. Eso es cierto, pero sin que olvide que también hay más información en contra sobre él, revelado sobradamente como incapaz para las negociaciones, ambicioso político desmedido que somete a sus vanidades personales los intereses generales de España.

 Resulta hoy por hoy muy inseguro que el electorado acuda con un nuevo rumbo a la cita del 10 de noviembre, con lo necesario y extraordinariamente urgente que así lo necesita el país, bloqueado por un reparto de votos que no aúna voluntades y condenado hasta ahora a verse en un callejón sin salida. Pero ahí es donde ha perdido la ocasión el Partido Popular en Andalucía, cuya cabeza visible es Juanma Moreno, presidente de la Junta. Porque si Juanma Moreno hubiera cumplido el pregonado “cambio” de su campaña, a estas horas el Partido Popular proyectaría un foco bastante potente desde nuestra comunidad autónoma al resto de España, una luz orientadora de salida de esta difícil encrucijada. Pero no lo ha hecho, notable y manifiestamente no lo ha hecho. El “cambio” se aplaza incesantemente cuando lleva camino de un año en la presidencia de la Junta. Hace sólo unos días el periodista Carlos Herrera, en la presentación de su quinta etapa en la COPE, volvía a invitarle a hacer “efectivo” el cambio que no llega, de manera rotunda y palpable no llega. Esa es la verdad y todos lo sabemos. Hasta la fecha, el anunciado “cambio” no es más que un estribillo ya ramplón que a base de gastarse de una boca a otra de los populares entrará en la larga historia de las desilusiones andaluzas.

 Juanma Moreno podrá excusarse en que necesita más tiempo. De acuerdo. Pero una cosa es que la reestructura de una Andalucía cortijera del PSOE exija sus pautas naturales tras cerca de cuarenta años de vicios ocultos y bicocas de su hegemonía, y otra es que no se ofrezca a los andaluces la percepción clara e indudable de una política que no suene a más de lo mismo, una política que venga por una calle diferente, sin los tics de siempre, sin rodeos, meridiana, con otro talante y otro estilo. La única impresión de muchos ciudadanos es que se les administra igual o peor, pero en sitios diferentes. ¿El cambio qué ha sido, dedicarse Patrimonio a hacer mudanzas de organismos en la presunción de que con traslados de servicios ahorra alquileres? ¿El cambio en qué ha consistido, en causar las protestas de los administrados y hasta de los funcionarios por las molestias e incomodidades que les está causando una Administración más dinamitada y esparcida, en la que para gestionar hay que pasarse las mañanas y hasta los días de un sitio para otro? En algunos casos, como el de la Consejería de Hacienda, Industria y Energía, ya es vox populi la arrogancia y prepotencia con la que están actuando algunos de sus cargos sobre los empleados públicos. El Partido Popular se ha dejado caer en muchos despachos como si acometieran un ajuste de cuentas frente a funcionarios a los que han aplicado una falsa presunción de socialistas. El Partido Popular ha demostrado una ignorancia supina respecto de miles de votos que les llegaron precisamente desde la Administración del PSOE, los votos de quienes ahora han salido perjudicados precisamente por aquellos que eligieron. Los proverbiales despistes del Partido Popular, en esta como en tantas situaciones, acabarán pasándole factura. Es una formación que no se entera de nada.

 Si Juanma Moreno fuese un político ágil, no uno más del montón que sin liderazgo, sin carisma y sin  arrastre popular logró la presidencia de la Junta por pura carambola, habría sabido adelantarse con habilidad a la jugada que le propician en vano las nuevas Elecciones; hubiera sido un experto en celeridad; y en estos momentos cruciales de una nueva campaña, constituiría la salvación y el oportuno y eficaz referente de un Partido Popular cada vez más acabado, falto de una personalidad robusta que no tiene con Casado, torpe en admitir los regresos de Rajoy (un inolvidable estafador electoral) justo en los próximos días más inoportunos -los electorales- para hacer creer en la regeneración. El Partido Popular es tan egocéntrico como para desconocer que tiene la respiración asistida por Vox.

Juanma Moreno no ha sido sagaz para prevenir que la mejor propaganda nacional del Partido, la mejor brújula para orientación de unos españoles cada vez más perdidos, hubiera sido en estos difíciles y graves momentos ofrecer ya  -sin dilaciones-  una manera más decidida, firme y convincente de andar por Andalucía. Hay mejores estrofas que la manida de un cambio creíble. Debería haber seguido al pie de la letra el himno: “Andalucía, por sí, para España y la Humanidad”.




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