Sánchez marca de cerca a Díaz y al viejo PSOE-A

El sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis ha sido nombrado nuevo delegado del Gobierno en Andalucía en sustitución del popular Antonio Sanz. Ocupará en las próximas horas su despacho de la Torre Sur del monumental edificio de la Plaza de España de Sevilla. Desde su ventana podrá visualizar el no menos monumental Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía donde habita Susana Díaz, consciente de que, desde el mismo lunes, estará sometida a marcaje por el hombre de máxima confianza del presidente Sánchez en Andalucía. Algunos analistas, poco finos, reclamaron cargos ministeriales para Gómez de Celis, pero este diario apuntó, desde el mismo momento en el que trascendió que el madrileño sería investido presidente del Gobierno, a que sería el nuevo delegado del Gobierno. Es su puesto natural. Celis, que este jueves celebraba en Triana su inminente nombramiento en un reconocido establecimiento trianero degustando una tapa de caracoles, tiene como principal objetivo la representación del Gobierno en esta comunidad, la coordinación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y el seguimiento de las políticas estatales. Pedro Sánchez confía ciegamente en Gómez de Celis, en su capacidad política, de trabajo y de llamar a las cosas por su nombre. Con todo, lo más interesante del papel que desarrollará en adelante este político sevillano, llamado en su día a ser candidato a alcalde, que en horas veinticuatro pasará de Alfonsito a don Alfonso, será ver cómo maneja los hilos internos del Partido Socialista Obrero Español de Andalucía, hasta el viernes de la semana pasada fiel a Susana Díaz. Porque, no nos engañemos, el choque entre el nuevo PSOE y el que representa Susana Díaz en Andalucía no es que sea inevitable, es que ya se produjo hace tiempo. Sánchez tiene la oportunidad de desactivar a su íntima enemiga y a la federación que más quebraderos de cabeza le ha causado, destitución como secretario general del PSOE incluido. Aunque nieguen la mayor, los dirigentes provinciales del PSOE y de, incluso, de la propia Ejecutiva regional se han puesto de perfil por pura supervivencia. Y se preguntan si no ha llegado la hora, como suele ser costumbre por otra parte, de apuntarse a caballo ganador y llamar, inmediatamente, a Gómez de Celis para felicitarlo y ponerse a su disposición. Veremos en las próximas semanas hasta que punto tiene Susana Díaz el control del PSOE andaluz y si a la presidenta de la Junta le interesa enterrar el hacha de guerra y rendirse a la aperente evidencia.




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