Vista Alegre ya no es de Pablo Iglesias como el velódromo de Dos Hermanas dejó de serlo del PSOE. Un nuevo invitado se ha colado en la escena política. El partido de Santiago Abascal, Vox, ha derrumbado con diez mil personas y tres mil que se quedaron en la calle el mito de máxima convocatoria en espacio cerrado. Ahora todos los partidos se rasgan las vestiduras, ¿cómo ha sucedido esto?, ¿por qué ha nacido un partido a la derecha del PP si antes no había espacio? Pues de la misma manera que el PSOE perdió la hegemonía de la izquierda, a los populares les ha salido una competencia por la derecha con Vox. Y encima también Cs por el centro. Ya todas las encuestas otorgan representación a la nueva formación verde, tanto en las Europeas como en unas generales.

Pero no nos engañemos, Vox no es el enemigo del PSOE, por mucha acusación de extrema derecha que caiga sobre ellos. El partido de Ortega Lara y Abascal  le harán un favor debilitando el famoso voto del miedo del PP, que es capaz de no ver cómo los casos de corrupción han influido en el desánimo del votante popular, amén de no sentirse representado por las políticas fiscales y de familia. Ahora hay tres opciones para votar en la derecha y o se entienden entre ellas o el PSOE podrá volver a reeditar ese pacto anti natura de perdedores con separatistas y amigos de los terroristas. La campaña contra la nueva formación ha comenzado desde el minuto uno. Pero hartos de la pretendida  hegemonía moral de la izquierda, sus dirigentes ya lo han advertido: “Sus insultos y descalificaciones no las colgaremos como medallas”. Comienza un nuevo espectáculo político.