La imposición desde Madrid para que el ex ministro del Interior y antiguo alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, se presente como número 1 de la lista popular por Sevilla en las autonómicas es, cuanto menos, desconcertante. Lejos de cerrar heridas en una ciudad muy dividida entre los antiguos y los nuevos dirigentes del PP, ha reabierto muchas dudas. ¿Ha sido Pablo Casado el que ha querido mandar a la vieja guardia de Mariano Rajoy a batirse el cobre en unas elecciones regionales donde sabe que el reto ya no es solamente poder ganar al PSOE sino incluso a Ciudadanos? ¿Es una revancha del propio Zoido para demostrarle a Virginia Pérez, presidenta del PP de Sevilla y firme partidaria de Soraya y que se anunció oficiosamente como la número uno, que él aún controla muchas riendas? ¿Tiene el visto bueno de Juanma Moreno esta elección de Zoido como cabeza de lista en unos comicios en los que se juega su futuro como dirigente de una formación instalada en la oposición de forma permanente y cómoda? Estas y muchas otras preguntas tendrán que responder los cabezas de lista de los populares si quieren demostrar ante sus electores que las heridas están cicatrizadas y que reman todos en la misma dirección. De lo contrario, ahora, sus potenciales votantes tienen más alternativas donde elegir: por su derecha con Vox y por su izquierda con la formación naranja.