Preocupante

La palabra va de boca en boca, se comparte por unos y otros como si pronunciaran con ella el estado de la Nación: Preocupante.

Es el parte de cada día. En entrevistas televisivas de personajes relevantes desorientados con la democracia que siempre quisieron, pero que ya no reconocen. Cabalga también la palabra por los titulares de los periódicos, por los artículos de sus comentaristas, en las páginas de análisis político, de este análisis político que ha de hacerse a diario con los diagnósticos que parecen los de una enfermedad incurable, una larga enfermedad por la que podríamos tener los días contados de una forma de vivir en libertades que se acerca a su fase terminal.

Preocupante. ¿Qué queremos decir con ella a estas alturas, hasta dónde alcanza su significado, por dónde van los derroteros peligrosos de una palabra que basta así de momento, pero que podría sufrir una metamorfosis que no queremos ni imaginar?

¿Qué es preocupante, cuáles son sus futuros sinónimos en los que convertirse, en qué enigma escalofriante se ha metido España? Todo lo que existía está dejando de existir: la Constitución y los derechos fundamentales que el Gobierno no reconoce, su burla por los decretos leyes, la unión de los tres poderes destruidos en su división, el avance voraz y atroz de los independentistas, el Estado a precio de saldo, la loca historia de una ambición personal… ¿Qué es preocupante? ¿Corren ya peligro de acabar amordazados quienes en estos convulsos días de una democracia desfigurada están atreviéndose a publicar sus ideas en contra de este régimen dictatorial?

¿En qué acabará un país preocupante? La Historia tiene, por desgracia, advertencias muy serias que no debiera ignorar el presente, lecciones tan dramáticas como inolvidables.




1 Comment

  1. Manuel Domínguez. dice:

    Ya es como mínimo altamente preocupante.

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