Navidades laicas, las justas

La Navidad nació en Belén. El 70 por ciento de los españoles se declara católico. A partir de ahí se pueden hacer todas las interpretaciones habidas y por haber sobre estas Fiestas, pero una cosa es evidente, por mucho que se quiera desacralizar estas fechas por parte de algunos poderes públicos va a ser harto difícil. Al igual que detrás de la Semana Santa está la pasión y muerte de Jesucristo, delante de la Navidad está el nacimiento del Niño Dios. Y ambas efemérides son importantísimas para la cultura popular sevillana. No se entiende una Navidad sin los belenes, los Reyes Magos, el nacimiento, los villancicos, las panderetas, la estrella de Belén, los dulces de las monjas, las misas del gallo… todas ellas ligadas a la tradición cristiana. Frente al consumismo de estas fechas está el mensaje de compartir y mirar por los más desfavorecidos. Frente al laicismo importado y extraño a nuestra tradición de Papá Noel y los renos, nos sentimos ligados a una cultura judeo-cristiana heredada de generación en generación. Pedimos desde aquí a las autoridades públicas que respeten el sentir mayoritario y no nos intenten vender una Navidad de abetos y trineos. No hay nada más progresista y actual que el mensaje ya internacional de paz y amor de Jesús en el pesebre, hasta para todos los que no creen, ni tienen por qué hacerlo, en él.




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