Pocas reivindicaciones más justas que la que vienen planteando desde hace años los colectivos de Policías y Guardias Civiles por la equiparación salarial con respecto a los cuerpos policiales autonómicos, en especial los Mossos d’Esquadra y la Ertzaintza. El pasado sábado una multitud de personas, la mayoría agentes de ambos cuerpos policiales y sus familias, se manifestaron por las calles de Sevilla, desde el Parlamento de Andalucía y hasta la sede de la Delegación del Gobierno en Andalucía. La multitudinaria manifestación estuvo respaldada por los principales partidos políticos, cuyos dirigentes en Andalucía y en Sevilla encabezaron la protesta. Llamó poderosamente la atención la presencia, dando la cara, de la presidenta del PP de Sevilla Virginia Pérez, el portavoz popular en el Ayuntamiento, Beltrán Pérez y la portavoz parlamentaria Carmen Crespo, quien en su día ocupó la delegación del gobierno en Andalucía. Se podría interpretar, como así ha sido, que la presencia de estos dirigentes en la manifestación escenificaba no sólo la ruptura entre el sector crítico y el oficial, sino la beligerancia aún existente entre ambas facciones, la que quiere recuperar el electorado perdido y aquellos que con su gestión, o con la ausencia de ella, agranda el abismo existente entre el partido y su electorado. Lo curioso, y dificil de explicar, es que también se manifiestan apoyando a los agentes, políticos como Juan Bueno, uno de los líderes del sector oficial al que pertenece el ministro Juan Ignacio Zoido, precisamente el político que tiene en su mano solucionar el problema salarial de los policías y los guardias civiles a los que viene engañando al zoidiano modo.  La descomposición de este viejo PP, para desesperación de los Pérez, lleva a imágenes como ésta que no entiende nadie, ni siquiera lo poco que va quedando de ese electorado que ya piensa en naranja, como tampoco policías y guardias civiles que, como cabía esperar, respondieron a la presencia de los populares con una sonora y prolongada pitada.