Que exista un Gobierno socialista en Madrid, facilita, qué duda cabe, las relaciones con la Junta de Andalucía, por mucho que el susanismo instalado en el PSOE andaluz no le pueda ni ver. Pedro Sánchez ha hecho un equipo de escaparate, caras nuevas, algunos independientes, y de impecable trayectoria profesional. Sólo hay que fijarse en Duque el astronauta, Calviño la flamante funcionaria europea o el juez estrella Grande Marlaska. A Susana Díaz le ha dado una de cal y otra de arena. Ha promocionado a María Jesús Montero como nueva ministra de Economía y sacado del baúl de los recuerdos a Luis Planas para Agricultura, el único socialista que se enfrentó al todopoderoso aparato del PSOE oficial.

De la primera los andaluces no tenemos un grato recuerdo, ni de su paso por la Sanidad, ni por la Consejería de Hacienda. Más impuestos para los negocios y una línea dura contra el ahorro familiar resistiéndose hasta última hora a terminar con el fatídico e injusto impuesto de sucesiones, donde la familia del difunto tiene que volver a pagar todo de nuevo otra vez simplemente por un hecho fatídico como es la muerte. Montero va a Madrid para recomponer la financiación autonómica, difícil papeleta cuando ya de entrada existen grandes desigualdades entre País Vasco y Navarra, que gozan de unos privilegios, y el resto de los españoles que no los disfrutamos. Esta ministra no es una gran fiscalista ni mucho menos, viene del mundo de la medicina, pero quienes la conocen apuntan a su inflexibilidad y capacidad de negociación a la vez, que en los tiempos que corren no es ninguna tontería. Esperemos que la que estaba dispuesta a unificar Sucesiones en toda España no tenga demasiadas veleidades con volver a subir los impuestos a una clase media que no termina de ver la luz al final del túnel de la crisis económica.


Caso distinto es el de Luis Planas, gran conocedor del mundo agrícola y de la Política Agraria Comunitaria, caballo de batalla del sector agrícola en un período en el que desde Bruselas sólo suena una palabra temida por los ganaderos y empresarios agrícolas andaluces: recortes. Si de verdad este nuevo Gobierno de Pedro Sánchez presume de europeísta, moderado y centrista (le acaba de robar la merienda no sólo a Rajoy con la moción, sino a Rivera con su Ejecutivo “mono” y muy mediático), es fundamental defender en la UE la PAC para que el campo andaluz no se vea más olvidado.

Ni los más acérrimos enemigos del sanchismo en la Junta se imaginaban este final feliz con 84 diputados en el Congreso y un presidente de Gobierno que ni siquiera es diputado en Cortes. Lo único que nos queda por saber es la recompensa para el sanchista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que podría acabar de delegado del Gobierno en Andalucía. Esperemos, por el bien de España, que la nueva política socialista trabaje pensando en un futuro inmediato y no en sus socios secesionistas que le han aupado al poder. Así saldremos no solamente los andaluces ganando.