La venda ya cayó

Si algo está caracterizando a la izquierda española es su ceguera para la realidad. ¡Cuántas evidencias ha necesitado para asumir la fatalidad de que sean convocadas anticipadamente las Elecciones Generales! ¡Qué sucesión continua de ridículos y soberbias! Uno de los casos más patéticos y arrogantes fue el del ex ministro José Blanco, cuando hace una semana y al concluir la multitudinaria concentración de la Plaza de Colón, se atrevió a decir “cuánto facha para tan poco”, aquel precisamente que tuvo tanto cargo para nada.

La izquierda está atemorizada, se la ve venir, como cuando los moribundos sienten que tienen la muerte encima. Se le ha caído la venda de los ojos, por eso está desconcertada en su inseguridad. Por eso se lanza desesperadamente al vacío con un mensaje de puro vértigo, una arenga hueca que nadie con sentido común se toma en serio: que con la derecha regresa el pasado, que España retrocede en la conquista de libertades que tanto le han costado históricamente, que no se puede mirar hacia atrás, sino hacia adelante. Ya…

Tiene gracia que esos sean los argumentos de quienes están obsesionados con la tumba de Franco, justo al cabo de tantos años en los que Franco ya no estaba mentalmente en el quehacer diario de los españoles. Ni Vizcaíno Casas lo hubiera hecho mejor en sus novelas en comparación con lo que el envenenado, rencoroso y vengativo Pedro Sánchez ha resucitado a Franco. Por cierto, que lo de sacar sus restos del Valle de los Caídos no es más que una ira socialista del estúpido y descabezado socialismo de estos tiempos -no de Felipe González o Alfonso Guerra-, imposible de conseguir por medio de una supina incultura jurídica.

La izquierda sabe muy bien la que se le avecina en abril, sabe que habrá metástasis de Andalucía para el tejido completo de España, por más que el pasado fin de semana Susana Díaz y Pedro Sánchez lo hayan dedicado a la celebración del disimulo con Juan Espadas, el candidato a la alcaldía de Sevilla, un edil de tumbona que ha dejado urgentemente las chanclas y es consciente de la dura caminata que le espera.

Como si todos hubiéramos sido elegidos para ir a Eurovisión en vez de a las urnas de abril y mayo, la venda ya cayó para la izquierda, por más que entre ellos jueguen torpemente a la gallinita ciega. Y la amplísima derecha de tres partidos en uno -como el aceite, así de eficaz-, también lo tiene más claro que nunca y va a seguir ejerciendo de manera sorprendente -como con Vox- el voto, si no de la convicción, sí el voto de la contención: el de una muralla humana de millones de españoles que se han propuesto frenar y detener a quienes han demostrado que España está al precio barato de sus ambiciones y vanidades. Defender a España no es pasado, defender a España es futuro.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *