Ya nos ha quedado claro, la todopoderosa ministra de Hacienda Montero ha dicho, que no coincidirán las elecciones autonómicas andaluzas con las generales. Lo que no sabemos, porque la presidenta de la Junta deshoja aún la margarita, cuándo será la fecha de las elecciones regionales. ¿A qué juega Susana Díaz? ¿Quiere estar segura de que su eterno rival dentro del partido, Pedro Sánchez, no adelante también las suyas? Esto crea un desconcierto no sólo en la clase política, que da por descontado que el contador se ha puesto en marcha, sino en la vida económica andaluza. Nos guste más o menos muchas decisiones dependen de estos resultados electorales y ya hay retrasos que hablan de “hasta que no se sepa cómo queda el mapa político no podemos hacer nada”. Una decisión de este tipo no puede lastrar ni retrasar el desarrollo de Andalucía. Susana Díaz no puede jugar con este asunto, como si de un cortijo se tratara, donde ella decide en beneficio propio y a conveniencia cuál es la fecha que le interesa más. Urge despejar dudas, las incognitas no favorecen nada.