La ignorancia supina de Pablo Casado

Casado está ignorando en grado superlativo que la democracia ajusta siempre las cuentas en la esquina de unas nuevas elecciones. Lo está ignorando como en su día lo ignoró el arrogante Rajoy, que provocó la hemorragia de millones de votos del Partido Popular, derrumbando hasta hoy la mayoría absoluta que había conseguido: una auténtica ocasión histórica que no supo aprovechar, una demostración más que palpable (vistas desde ahora todas sus lamentables consecuencias) de la ceguera política de Rajoy para haber advertido el papel trascendente que respecto de España tuvo en sus manos. Todo lo desperdició estafando electoralmente a los españoles, no explicándoles nunca los sacrificios económicos que tuvieron que asumir, además de rodearse de un equipo prepotente en la forma de tomar decisiones vitales: Montoro, Sáenz de Santamaría, Cospedal… lo último que se le hubiera ocurrido como aconsejable en imagen a un buen asesor. Pero Rajoy no fue más que un hombre pertinaz en los mismos errores, una y otra vez. Y así de aquellos polvos llegaron estos lodos, esta actual situación de España absolutamente caótica ya de por sí con un Gobierno impensable e inconcebible de coalición con enemigos de la unidad nacional, un Gobierno previsto para menudencias como la penalización de los piropos, pero que ha terminado teniendo el encontronazo brutal y de cara nada menos que con una pandemia de alcance internacional.

El Partido Popular como oposición mayoritaria que debiera ser, no la está ejerciendo. En palabras certeras de Santiago Abascal“el Partido Popular está secuestrado por el Gobierno”. Esa afirmación del líder de Vox está ya en la idea de millones de españoles que atónitos contemplan a Pablo Casado con textura y discursos de complicidad con Sánchez.

Casado, como Rajoy, se está equivocando. Rajoy, por más que el Partido Popular se empeñe en tomarlo publicitariamente  -con una reincidencia torpe-  como un hombre de apoyo en sus mítines, es alguien de imposible recuerdo agradecido para los españolesCasado lleva el mismo camino, la misma y fría apariencia que no conecta con quienes le otorgaron al principio toda su confianza para regenerar los modos de su partido. Pierde liderazgo por momentos, resta miles de votos cada vez que vuelve a moverse, de quince en quince días, en la incongruencia de criticar duramente al Gobierno al tiempo que le extiende para sus atrocidades un nuevo cheque en blanco, otra prórroga del estado de alarma. Por lo visto, alguien apto y oportuno para estar secuestrado por socialcomunistas entiende que, por extensión con su débil naturaleza política,  también los españoles sigan secuestrados en sus domicilios para que una nueva dictadura  -más que una “nueva normalidad”-  se haga con la vida sin que les estorbe ni una sola manifestación. Pero los españoles están apuntando las cuentas de Casado. Como para   Rajoy en su momento, la factura estará lista en la esquina de las próximas elecciones. La democracia, si quedara en pie, siempre ajusta las cuentas.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *