El socialismo goza de buena salud en Andalucía. En realidad, viene disfrutando de un excelente estado desde los albores de la democracia. Salvo algún pequeño resfriado, puntual, que permitió al PP de Javier Arenas adelantarse en número de votos, el PSOE de Andalucía mantiene el vigor de un adolescente a pesar de acumular cuatro décadas en el poder. Nadie sabe lo que debe ocurrir en Andalucía para que se produzca la alternancia en el poder. Incluso aquellos que clamaban por la necesidad de un cambio de gobierno, por aquello de la higiene democrática, ahora observan la realidad desde el conformismo. De repente, los andaluces hemos mirado hacia casa y nos hemos dado cuenta que más vale malo conocido que bueno por conocer. En tiempos turbulentos, el mejor consejo es no moverse demasiado. Asi, podría explicarse los resultados de la última encuesta electoral sobre intención de voto en Andalucía que insiste en la tónica habitual de las últimas décadas. Los socialistas volverían a ganar las elecciones autonómicas en caso de celebrarse hoy. El PSOE-A doblaría en número de escaños a Ciudadanos, que adelanta al PP en número de votos pero empatando a escaños, dejando a la confluencia de Podemos con IU a cinco puntos de los populares. La fortaleza tras décadas de gobierno de los socialistas en Andalucía, confirmadas por las encuestas, y la marca PSOE resucitada por Pedro Sánchez, es evidente y la tendencia, según todos los expertos, es al alza. La mayoría absoluta de los 55 diputados está, aparentemente, al alcance de la mano. Mientras sus adversarios se debaten en cuestiones internas, caso del PP- Podemos-IU, y Ciudadanos intenta recuperar protagonismo mediático, la maquinaria electoral del PSOE andaluz, siempre engrasada, se pone en marcha.