Hace bien la presidenta del PP de Sevilla, Virginia Pérez, en dirigirse a la Fiscalía para que investigue lo que, en apariencia, es uno de los grandes mangazos registrados en las administraciones locales en toda España. El caso del Ayuntamiento de Huévar del Aljarafe que, con sus poco más de 2.800 habitantes, arrastra una deuda de 26, 2 millones de euros. Son cifras a cierre del ejercicio de 2015, por lo que cabe pensar, y sospechar, que lejos de disminuir, la deuda habrá crecido para asombro de propios y extraños, en especial los trabajadores municipales que llevan más de cuatro meses sin cobrar.

¿Cómo ha podido un Ayuntamiento con tan pocos habitantes endeudarse hasta este punto? El último informe de la Cámara de Cuentas de Andalucía no lo explica. Se limita a poner negro sobre blanco las dolorosas cifras, las que cabe pensar que sufren los habitantes de la localidad a excepción de aquellos que han llevado la ruina a su pueblo que, lejos de ser reprendidos por el partido político que sustenta la alcaldía, el PSOE, son premiados con puestos de mayor responsabilidad y nóminas más jugosas.

España es diferente a todos los países democráticos desarrollados. Este caso lo pone de relieve con meridiana claridad. La corrupción, la irresponsabilidad en la gestión, el todo vale, la sensación generalizada de que el dinero público no es de nadie, debe haber calado en todos los estratos de la sociedad y asumido como algo natural, inevitable. Hasta la propia presidenta de la Junta de Andalucía ha premiado al autor de este desatino, Rafael Moreno con toda una Dirección General de Políticas Activas de Empleo de la Junta de Andalucía. Casi nada. Es para echarse a temblar. Que las políticas activas de empleo, en la comunidad con mayor tasa de paro de España y de Europa, estén en manos de un señor que ha sido incapaz de gobernar un pequeño pueblo al que ha creado un agujero de más de 9.000 euros a cada uno de sus 2.800 habitantes es para hacérselo mirar. Aunque también, todo hay que decirlo, los ciudadanos de Huévar tendrán algo que decir al respecto pues, a pesar del latrocinio, les siguen votando. Por algo será.