Gerena suspende su Cabalgata de Reyes Magos 

Tras el comunicado hace unos días, por su comisión organizadora y el Ayuntamiento, de la suspensión de la Cabalgata de los Reyes Magos en Higuera de la Sierra  -la más antigua de Andalucía-, es ahora Gerena el pueblo sevillano que ha decidido lo mismo. Un error.

Desde estas páginas seguiremos manteniendo la idea de que estas decisiones son un error en ambos casos y en aquellos que se produzcan, en el marco actual de una crisis sanitaria cuantitativamente atenuada en Andalucía y, por supuesto, en Sevilla.

No vamos a repetir innecesariamente los argumentos de Sevillainfo, pues basta con seguir los enlaces de cuanto llevamos publicado sobre esta cuestión.

Permanecemos muy atentos a las decisiones que puedan tomarse oficialmente para la Cabalgata del Ateneo, institución que ha pasado la pelota al tejado del alcalde. De momento, el ánimo de Juan Espadas está en seguir adelante con el montaje de las carrozas y todo tipo de trabajos encaminados a que el cortejo de la ilusión recorra las calles de Sevilla en la noche del 5 de enero. Pero, ¿qué calles? Ahí parece estar la respuesta que haga posible la salida de la Cabalgata, con todo el carácter especial y entre las medidas de seguridad aconsejables. Pero que salga. Que no cometa el Ateneo el mismo error de Higuera de la Sierra y Gerena. Lo mucho que importa en estos tiempos la protección a la infancia, debería provocar la búsqueda de todas las soluciones posibles. De todas, menos suspender la Cabalgata de Sevilla.

El comunicado que pone en conocimiento la lamentable decisión tomada en Gerena, dice que “debido a las circunstancias que estamos viviendonos vemos en la obligación de suspender la cabalgata de este añoteniendo siempre presente el bien común de todos”.  Sin embargo, y discrepando de ese planteamiento, deberían haberse visto en la obligación de salvar la Cabalgata para los niños. El bien común que debiera haber prevalecido no es el de todos, no entran los adultos ahora, sino el de haber sido capaces de sacar adelante la Cabalgata que se sienta parte irrenunciable de una infancia irrecuperable.




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