El PP tiene una cita trascendental este fin de semana en Sevilla. El partido de Mariano Rajoy, que comenzaba tímidamente a recomponerse gracias a la gestión de la crisis catalana, lo que ha favorecido que haya podido recuperar parte de la confianza de su electorado, tenía puestas todas sus esperanzas en la convención nacional de la capital andaluza. Aquí, en Sevilla, en el marco de un hotel de la isla de la Cartuja, el PP pretendía recobrar el aliento y sentar las bases de la estrategia política y electoral de cara, probablemente, al mayor reto de toda su historia, como son las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2019. En las últimas, el partido de Mariano Rajoy se dejó en el envite gran parte de su poder político en comunidades autónomas y ayuntamientos que ahora pretende recuperar. Pues bien, cuando el viento comenzaba a soplar a favor del PP, el “Caso Cifuentes” lo ha empañado todo. El foco mediático, el de la prensa nacional, está situado en la presidenta de la comunidad de Madrid. No se ha podido gestionar peor el caso del polémico máster de Cristina Cifuentes cuya soberbia ha quedado en evidencia ante los ojos de propios y extraños. Un asunto en apariencia menor, que se podría haber desactivado en el minuto uno, planeará sobre la convención del PP desde su inicio y hasta su final. Mientras en la Audiencia de Sevilla se juzga uno de los casos más graves de la corrupción política de la historia de España ante la indiferencia y la sordina aplicada por la mayoría de los medios de comunicación nacionales, en el hotel de la convención del PP no cabrá un sólo periodista más, casi ninguno interesado en trasladar lo que ocurra en esta convención nacional con el caso Cifuentes eclipsando todo.