Una de las causas que explica la evolución del independentismo en Cataluña ha sido, además de la Educación, el adoctrinamiento de la población a través de los medios de comunicación públicos utilizados magistralmente por los secesionistas. Mariano Rajoy hizo este viernes lo que le tocaba hacer. Destituir a Puigdemont y todo su consejo de gobierno, disolver el Parlamento y convocar elecciones autonómicas el 21 de diciembre. Aparentemente puede parecer un error que el presidente del gobierno de España no haya hecho uso de su prerrogativa de disponer de los seis meses establecidos para convocar elecciones, una decisión que a muchos ha sorprendido y que, desde luego, corta de raíz el discurso independentista que cuestiona el talante democrático del presidente del gobierno. Sin embargo, tiene poca explicación, por no decir ninguna, la decisión del gobierno de dejar intacto el aparato de propaganda del independentismo, sin intervenir Cataluña Radio y  TV3 con sus siete canales que funcionan, de facto, como un monopolio televisivo en aquella comunidad autónoma. El PP, en las negociaciones previas a la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución, ha admitido una propuesta del PSOE para no tocar TV3. Nadie ha contado a los españoles los argumentos esgrimidos para seguir dejando en manos del independentismo su más efectiva herramienta. Un error de tal magnitud que hará poco probable, por no decir imposible, que la denominada mayoría silenciosa catalana, aquella que ha sido orillada durante décadas, tenga la más mínima posibilidad de comunicarse a través de los medios públicos, así como formaciones políticas relevantes como Ciudadanos, el PSC o el PP. La prueba de que los medios públicos catalanes seguirán al servicio del independentismo la hemos encontrado este mismo sábado, horas después de la intervención de Cataluña, con un discurso de Puigemont en TV3 donde ha sido rotulado como “presidente de la Generalitat”. El gobierno, a través de Soraya Sáenz de Santamaría, quien ostenta ahora las responsabilidades del ex presidente y su exvicepresidente, se ha limitado a enviar una nota de protesta a TV3 cuyo director habrá hecho con la nota lo que todos imaginamos. Nada de lo que se haga a partir de hoy tendrá los efectos deseados por el gobierno si las medidas adoptadas no son bien explicadas al conjunto de los catalanes, que tienen la costumbre de informarse mayoritariamente por los medios de comunicación públicos que, como si no hubiera pasado nada, continúan en manos de los malos. A ellos, ya les ha tocado el Gordo de Navidad, que en Cataluña se celebrará un día antes de lo tradicional.