Muy probablemente, los andaluces acudiremos a las urnas dentro de un par de meses, en lo que será el primer proceso electoral de los muchos que se esperan en el recién inaugurado curso político, en el que tendremos que renovar el Parlamento de Andalucía, las Cortes Generales, Ayuntamientos y a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. En Andalucía, al igual que en los últimos cuarenta años, aspiramos a pocas novedades. Salvo catástrofe planetaria, el PSOE seguirá gobernando otros cuatro años más y volverá a ganar las elecciones. En cualquier sociedad democrática, afirmar con rotundidad que tal o cual partido, a más de dos meses vista, ganará las elecciones, sería como poco una temeridad. Sin embargo, aquí podemos afirmar casi sin ninguna probabilidad de error que los socialistas ganarán las elecciones y, con toda seguridad, Susana Díaz seguirá gobernando. Una enorme cantidad de andaluces que acudirán a las urnas, probablemente en noviembre, no habían nacido aún cuando el PSOE de Andalucía ganó las primeras elecciones autonómicas y comenzó a gobernar en esta comunidad autónoma, en 1978. Andalucía es la única comunidad autónoma donde no se ha producido la alternancia política en democracia y no parece que los andaluces tengamos ganas de cambio. Los socialistas, para desgracia de los andaluces, no han conseguido durante estas cuatro décadas solucionar nuestros principales problemas, como el desempleo, donde seguimos a la cabeza del paro en toda Europa. Seguimos a la cabeza de lo peor y a la cola de lo mejor, lideramos todos aquellas estadísticas que nos hace sonrojar y no hemos conseguido, ni nuestra clase política ni nuestra sociedad civil, situar a Andalucía donde merece que no es ni más ni menos que a la misma altura de otras comunidades denominadas “históricas”. Pero cuidado si alguien comete el error de considerar que el voto andaluz es un voto cautivo. El problema que tenemos los andaluces es la falta de referencias políticas; de alternativas. Aquí, en esta tierra, preferimos lo malo conocido que lo bueno por conocer. No pueden aspirar a gobernarnos aquellos que se han dedicado durante décadas a sestear en las consejerías de la Oposición, ni aquellos cuya única meta era alcanzar el deseado pacto con los socialistas. A los principales partidos de la oposición les hace falta ambición, creer en Andalucía, pero sobre todo se lo tienen que creer ellos mismos, de lo contrario no podrán aspirar nunca a alcanzar el gobierno en esta comunidad, bastante más exigente en el voto de lo que podría parecer a simple vista.