Bomberos incendiarios

El Sindicato Andaluz de Bomberos acaba de hacer público un alarmante comunicado en el que advierte de un supuesto problema de personal que padecen y que, según el sindicato, pone en grave riesgo la seguridad de todos los sevillanos. Casi de manera inmediata, dos grupos políticos, pertenecientes a la izquierda radical, se han hecho eco de la situación planteada por el sindicato y, sin comprobar que los datos que ponen sobre la mesa son los correctos, han utilizado una cuestión tan sensible como la seguridad como arma arrojadiza contra el gobierno municipal de Juan Espadas. Precisamente  pocas horas después de que el Ayuntamiento presentara dos nuevos vehículos ligeros para que los bomberos puedan actuar en el casco histórico o puedan acceder por calles estrechas. Dos nuevos vehículos que se suman a otros dos de similares características incorporados hace justo un año. Una nueva inversión de 600.000 euros. No de puede negar, por tanto, y como lamentan tanto el SAB como Participa Sevilla e Izquierda Unida, que los bomberos sevillanos estén dejados de las manos de Dios.

Con todo, el Sindicato Andaluz de Bomberos, que se arroga la representación de todos los bomberos de Sevilla, y las formaciones políticas que les respaldan, vienen a plantear un problema de seguridad ciudadana cuando, en el fondo, lo que se persigue es una mejora salarial. Los documentos a los que ha tenido acceso este periódico pone de relieve que la situación de los bomberos de Sevilla, lejos de poner en riesgo la integridad de nadie, es, si nos apuran, hasta envidiable en comparación con los servicios de bomberos de otras grandes ciudades.

En el caso de los Bomberos de Sevilla, resulta sorprendente comprobar algunas nóminas. Generosas; tanto, que alguna está a la altura de la de un ministro o director general, y no digamos de la del alcalde de Sevilla. Puestos a explicar cosas, el Sindicato Andaluz de Bomberos podría empezar ofreciendo detalles de cuestiones como, por ejemplo, que un bombero pueda residir en Madrid y, a la vez, estar de guardia en Sevilla.  O explicar la situación de algún liberado sindical que falta al trabajo, computa su jornada como horas sindicales y cobra horas extras. Son algunos ejemplos que elevan la anécdota a la categoría de noticia.

No se puede afirmar, alegremente, y los partidos políticos entrar al trapo, que Sevilla en estas jornadas festivas se encuentra en peligro por falta de efectivos, por debajo, aseguran, del mínimo pactado con el Ayuntamiento. Sencillamente, no es cierto. De 59 efectivos mínimos, la ciudad cuenta en estos días festivos con 70 bomberos más otros 25 disponibles en caso de emergencia. No se debe, y no se puede, jugar con asuntos tan alarmantes como la seguridad de todos los sevillanos cuando el asunto que se plantea a la opinión pública no se ajusta a la realidad y cuando, en el fondo, lo que se persigue son otros intereses políticos o sindicales.




 

 

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