Sevilla FC, de ser cabeza de ratón a cola de león

Berizzo no está logrando que su equipo practique un fútbol vistoso, aunque sus resultados son aceptables, en la línea de los últimos años exitosos: logró el primer objetivo en Champions y va quinto en la Liga

El Sevilla FC acaba el año quinto en la Liga, clasificado para los octavos de final de la Champions y de la Copa del Rey. Su juego no enamora, pero los números respaldan de momento a Berizzo, cuyo equipo ha sometido a casi todos los rivales de la zona media-baja de la tabla (ganó a Getafe, Girona, Leganés, Eibar, Celta, Depor, Málaga y Las Palmas), incluso al Villarreal a domicilio, y ha perdido con todos los históricos a los que ha tenido que visitar (Barcelona, Real Madrid, Atlético, Valencia, Real Sociedad y Athletic), lo que viene sucediendo de manera reiterada desde hace bastantes años, con Berizzo, Sampaoli, Emery o Míchel en el banquillo. No es cosa de seis meses, por tanto.

Y es que desde la etapa de Manolo Jiménez -con Renato, Navas en plenitud, Luis Fabiano y Kanouté arriba, sí, pero también con Mosquera, Duscher o Romaric jugando casi siempre- no es capaz el Sevilla de dar la cara en la cancha de los grandes. En su única temporada completa, la 2008/09, ganó 3-4 en el Bernabéu, 0-1 en el Calderón, 1-2 en San Mamés y 0-2 en Villarreal o Montjuic. A Jiménez también le dieron hasta en el cielo de la boca los hoy denominados ‘exigentes’, que en su día clamaron por la destitución de Unai Emery, que llegó a estar hasta 22 partidos seguidos sin ganar uno solo de Liga lejos del Sánchez-Pizjuán, con un equipo en el que tenía a Bacca, Gameiro, Rakitic, Vitolo, Reyes, Perotti, Iborra o Mbia… antes de que empezara a levantar Copas de la UEFA porque esas peticiones de destitución no fueron atendidas.

De los últimos 36 enfrentamientos en los seis últimos años en las canchas de Real Madrid, Barcelona, Atlético, Valencia, Athletic y Real Sociedad el Sevilla FC ha ganado la friolera de uno, el de enero de este año en Anoeta (0-4) con Sampaoli de entrenador, que logró dejar al equipo segundo al término de la primera vuelta (con 42 puntos, a uno del líder), y clasificado finalmente en cuarto lugar, lo que no había conseguido Emery en ninguna de sus cuatro temporadas, que acabó 9º, 5º, 5º y 7º en la Liga, aunque con tres Copas de la UEFA en las vitrinas.

Esa ‘grandeza’ de los títulos UEFA parece que confunde a algunos a la hora de analizar y comparar la trayectoria del Sevilla FC en los últimos tiempos y en la actualidad, pues desde la temporada 2009/10, que comenzó Jiménez y acabó Álvarez, ganando la Copa del Rey en la final ante el Atlético y eliminando en octavos al mejor FC Barcelona de Guardiola, no acababa el equipo nervionense entre los cuatro primeros de la Liga hasta que lo hizo la pasada campaña de la mano de Jorge Sampaoli, elevado a los altares a su llegada y denostado luego cuando optó por acudir a la llamada de la selección argentina.

El Sevilla FC ha sido en los últimos años cabeza de ratón en Europa, el mejor de la segunda competición continental, cierto, y ahí están sus cinco UEFAs para corroborarlo, pero ahora compite en la Champions, con los mejores, y ahí es cola de león, como lo sigue siendo en la Liga española, con tres rivales muy por encima en presupuesto y potencial (Real Madrid, Barcelona y Atlético) y condenado a pelear con el resto por la cuarta plaza, que es lo que está haciendo desde comienzos de temporada con Berizzo, que aún puede acabar el año a dos puntos del cuarto si el Barça gana el clásico en el Bernabéu a un Madrid que arrastra un partido menos.

A mí el juego del Sevilla FC desde la llegada de Berizzo no me dice nada, lo curioso es que los autodenominados resultadistas lo estén crucificando después de clasificar al equipo a octavos en Champions, superar el trámite de Copa sin sobresaltos y seguir a tiro del objetivo de ser cuarto, plaza que puede recuperar perfectamente en enero (Betis, Alavés, Espanyol, Getafe, Eibar, Girona y Las Palmas son sus próximos rivales) a poco que siga sometiendo a casi todos los adversarios inferiores como hasta ahora ha hecho.

Ah, y la milonga de que tiene este año la plantilla más cara de la historia que se la cuenten a otro después de que se hayan marchado este verano futbolistas como Vitolo, Iborra, Rami, Jovetic o Mariano, y el anterior Gameiro, Krychowiak o Immobile (en su lugar, aun con Monchi, llegaron Ganso, el Mudo, Correa o Montoya, entre otros, que costaron una millonada también). El Sevilla FC ingresó más en ventas (76 millones, incluida la aplazada de Konoplyanka) que lo gastado en compras (64 millones más 11 ahora de Arana), donde ciertamente se han realizado inversiones ruinosas, como la de Muriel (nunca fue un goleador), Nolito o Banega (muy de vuelta) o Kjaer y Corchia, que no están justificando ni de lejos el alto coste de sus fichajes. Y de eso el responsable último, aunque deba dar su visto bueno, no creo que sea Berizzo, que en el Celta también tuvo un arranque muy complicado, pues en su primer año llegó a encadenar una racha, entre noviembre de 2014 y enero de 2015, de ocho derrotas y dos empates en Liga (2 puntos de 30), antes de hacer del Celta un equipo de fútbol atractivo y reconocible, motivo por el que el Sevilla FC lo ha fichado por dos años.

El problema actual va más allá del banquillo y afecta principalmente a José Castro, José María Cruz y Óscar Arias por las apetencias de poder de José María del Nido, que ha desatado una guerra interna de imprevisibles consecuencias, por lo que cualquier paso que se dé desde la dirigencia ha de ser sopesado y consensuado con los accionistas que sustentan al actual consejo.




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