El técnico utrerano ha dado el visto bueno a la continuidad de Roque Mesa, cuya opción ya se ha decidido ejercer, mientras pierde fuerza la posibilidad de que llegue Antonio Cordón

La figura de Joaquín Caparrós gana enteros en el seno del Sevilla FC, en la misma medida que los pierde la posibilidad de hacerse con los servicios para la dirección deportiva de Antonio Cordón, la primera apuesta del consejo que preside José Castro para el puesto dejado vacante tras la destitución de Óscar Arias. De hecho, Caparrós, aparte de devolver la competitividad al plantel (7 puntos de 9 tras firmar una horrible racha de 3 de 21 con Montella) y asegurar al menos la séptima plaza -cuando se hizo cargo del equipo la tenía a un punto, con un partido menos, y estaba a seis del sexto, el Villarreal, al que solo ha podido recortar uno- también está ejerciendo de director deportivo, pues hay decisiones que no conviene demorar y ya se están ejecutando, como la de ejercer ya la opción de compra de Roque Mesa con el Swansea (8 millones fijos más dos en variables) para quedárselo en propiedad, tal y como les avanzábamos ayer.

El fichaje de Antonio Cordón por el Sevilla FC, pese a lo que hayan leído u oído al respecto, nunca ha estado cerca de concretarse, si bien es cierto que ha habido contactos y negociaciones con el valenciano, que reclama unas condiciones de trabajo para él y sus ayudantes -entre ellos el ex capitán bético David Belenguer– difíciles de asumir por el club nervionense, que también maneja varias opciones más, como las de Omar Milanetto, André Geraldes, Antonio Fernández o Fran Garagarza, entre muchos más nombres que hay en cartera.


La cuestión es que ninguno convence del todo y otro asunto a resolver es el cargo que pasaría a desempeñar Joaquín Caparrós en el futuro organigrama, pues si se ficha a un director deportivo externo -con sus ayudantes- y a un nuevo entrenador -con sus ayudantes también- y Pablo Blanco sigue coordinando la cantera, de lo que no cabe a nadie la menor duda, las funciones del utrerano tendrían difícil encaje en un cargo de auténtica responsabilidad.

Como ya les informamos hace semanas, en el club manejan un informe del anterior director deportivo, Monchi, desaconsejando el fichaje de Caparrós como entrenador, de ahí que su nombre estuviera descartado mientras el de San Fernando ostentaba la dirección deportiva, de ahí el enfado de Caparrós el pasado mes de diciembre, cuando con Monchi ya en la Roma, no se contactó con él para suplir Berizzo en diciembre y se apostó por Montella.

“¿Nos volvemos locos y traemos ya a Caparrós?”

Pero la situación de las últimas semanas era cada vez más acuciante. En el AVE de vuelta de Madrid tras encajar el doloroso 5-0 en la final de Copa, José Castro planteó la cuestión a sus consejeros más allegados: “¿Nos volvemos locos y traemos ya a Caparrós?”. Entonces no hubo determinación y se decidió prolongar al menos una semana más la ‘confianza’ en Vincenzo Montella, al que apenas mantuvo en el cargo su oneroso contrato. Tras la derrota con el Levante y la lastimosa imagen ofrecida, Caparrós cogió las riendas del equipo una semana después de la final copera, “solo para las cuatro últimas jornadas”. Ahora cada vez son más las voces en el seno del sevillismo que abogan por su continuidad como entrenador, pese a los métodos “obsoletos” que ya apuntara Monchi en el citado informe. O incluso como director deportivo, cargo para el que no ha ejercido nunca, pero que en club algunos consideran que podría desempeñar a la perfección, siempre que esté rodeado de un buen equipo de trabajo. Una opción que gana enteros conforme transcurren los días y no se encuentra a un candidato de consenso. El sábado, durante la despedida de la temporada en el Sánchez-Pizjuán, seguramente la afición se pronuncie al respecto. A día de hoy, Caparrós cuenta con un respaldo mayoritario, todo lo contrario que su paisano, el presidente José Castro.