Como si lo de Óscar Arias no se viera venir, igual que lo de la oferta del grupo inversor extranjero

José Castro y su consejo no encuentran el relevo para la dirección deportiva, como si les hubiera cogido de sorpresa el asunto. Mientras, la compra de acciones a precios desorbitados continúa en espera de que se concrete la millonaria oferta por los paquetes mayoritarios

MÁS MADERA

Un mes después de la destitución de Óscar Arias el Sevilla FC sigue sin director deportivo ni entrenador, y eso que el club nervionense será, con diferencia, el primer equipo español que deba empezar a competir la próxima temporada, en apenas un par de meses.

El consejo que preside José Castro destituyó el pasado 24 de abril a Óscar Arias tras la bochornosa goleada encajada en la final de Copa ante el FC Barcelona y mantuvo a Vincenzo Montella una jornada más, decisión que a la postre le ha podido costar al club la clasificación directa para la Liga Europa, de la que le han separado dos puntos y el average particular con el Real Betis. Cuando Arias fue destituido el Sevilla era séptimo, con un partido menos que luego ganó, por lo que en las clasificaciones actualizadas de la jornada 34ª aparece sexto, empatado a puntos con el Villarreal, que a la postre ha acabado la Liga quinto.

José Castro, cuando anunció la destitución de Arias, se mostró confiado en que “antes de un mes” el Sevilla FC tendría nuevo director deportivo, pero el mes ha pasado y lo único que tiene el Sevilla en estos momentos son los ‘noes’ de Antonio Cordón y Ramón Planes, que han rechazado de forma pública los ofrecimientos que el club nervionense les ha hecho, lo que deja en muy mal lugar a los gestores nervionenses, que desde hace meses debían tener preparado el relevo en la dirección deportiva, la parcela más importante de un club que supera los 200 millones anuales de presupuesto.

El propio Joaquín Caparrós, que en diciembre mostraba su indignación porque no se contara con él en el casting para suplir a Berizzo, se autodescartó él mismo en la previa del último partido de Liga para seguir ejerciendo de entrenador o director deportivo, cargo para el que admitió no estar suficientemente preparado, lo que le honra. “Tampoco creo que la dirección deportiva sea mi puesto, porque requiere de una preparación y hay otras funciones en las que podría dar más rendimiento”, dijo el utrerano, que a la postre puede tener que asumir el cargo, o uno muy similar, a la fuerza, pues los días pasan y el máximo responsable de la parcela deportiva no aparece.

La opción de un tándem Caparrós-Marchena cobra fuerza en las últimas horas. E igual al final hasta sale bien. Pero ni uno ni otro han ejercido de directores deportivos o secretarios técnicos en su vida. El Sevilla está como para andarse con experimentos en la delicada situación societaria que vive y buena parte de su afición está con las carnes abiertas, mientras las ofertas de los grandes accionistas para comprar títulos de sesenta euros por casi mil quinientos cada uno siguen a la orden del día. Ahí sí que andan despiertos los mandamases y seguro que, cuando llegue el chino o el americano de turno -en Old Trafford ya hubo unos cuantos ubicados en la zona de la afición sevillista- no les coge de sorpresa, como parece haberles cogido el asunto de la búsqueda de un nuevo director deportivo pese a que Óscar Arias tenía la fecha de caducidad puesta desde hace muchos meses.




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