La insistencia primero en la titularidad de Narváez, luego en Nahuel o ahora el empeño por mantener a Joaquín los partidos completos no está avalada por los resultados

Vaya por delante que a mí la propuesta de juego que pretende implantar en el Real Betis Quique Setién, que, salvando muchas distancias, es la misma que puso en boga Johan Cruyff y perfeccionó Pep Guardiola en el FC Barcelona, me parece admirable y sumamente atractiva para el espectador.

Ese Barça, el Brasil campeón del mundo de México’70 y el que no se comió nada en España’82 pese a enamorar con su fútbol, han sido los equipos que mejor he visto jugar a este deporte en mi vida, y muy cerca anda el de la selección española campeona del Mundo en 2010 y de la Eurocopa en 2008 y 2012. Todos confeccionados en torno al buen trato del balón, al juego combinativo y la excelente técnica individual de la mayoría de sus componentes, en plenitud de sus condiciones físicas, que por ahí es donde el Betis tiene las mayores dificultades para poder plasmar en realidad la idea y no quedar todo en un espejo cóncavo que deforma la imagen al mirarse.

Setién, en el arranque de la Liga, logró hacer jugar al Betis como hacía bastantes años que no se veía, y los tres triunfos seguidos en apenas una semana ante Dépor, Real Madrid y Levante dispararon la ilusión entre la hinchada, que no frenó el 4-4 en Anoeta, un partido que empezó a dejar al descubierto muchas carencias que había que corregir… y no se han corregido. Se metió a la afición en el bolsillo, pero de eso hace dos meses y desde entonces solo ha vuelto a ganar una vez en la Liga, sumando otros tres empates y tres derrotas para hacerse apenas con 6 puntos de 21 (13 goles a favor y 20 en contra), un bagaje que ya empieza a preocupar seriamente, pese a que el equipo siga octavo en la clasificación al acabar el primer tercio de Liga, a tres o cuatro puntos de las plazas europeas y a once del descenso.


No creo que el sistema ni la idea de juego sea el principal culpable de que Guardado fallara el sábado dos ocasiones de gol clamorosas, solo ante el portero, de que Amat marque en propia puerta a los cinco minutos en Ipurua o de que Getafe y Valencia se pusieran con ventaja en el Villamarín en sendas acciones a balón parado que obligó a los béticos a ir a remolque desde muy pronto en el marcador. Como el sábado ante el Girona, que el 0-1 llega tras un saque largo del portero, una prolongación, en la que Javi García se queda parado reclamando una falta ante las narices del árbitro, y un fallo estrepitoso de Tosca a la hora de despejar el balón.

A mi el plan de Setién, insisto, me gusta, aunque Adán no sea el portero idóneo para ejecutarlo, pese a su evidente mejoría en el juego con los pies, o a la defensa le falte velocidad en unos y contundencia en otros para ser mucho más fiable. El balance de goles en contra ciertamente es desastroso (27), como excelente (23) es el de goles a favor, once de ellos logrados en los últimos quince minutos de los partidos (más descuentos), lo que espanta dudas sobre la condición física del plantel.

Quique Setién golpea el balón durante un entrenamiento / Lince

Datos contra las decisiones del entrenador

Lo que ya no me están gustando nada son las extrañas decisiones de Setién a la hora de confeccionar las alineaciones, los llamados en el gremio periodístico ‘ataques de entrenador’, la inmovilidad de su sistema táctico -que no tiene por qué hacer variar la idea de juego- ni la tardanza en hacer cambios cuando vienen mal dadas, casi nunca antes de la hora de juego pese a ir dos o tres goles por debajo en el marcador.

La insistencia en la titularidad de Narváez primero (estando disponibles Camarasa, Guardado o Fabián), la de Nahuel luego, por delante de Tello, o la perseverancia en hacerle jugar casi todo a Joaquín, no tiene fácil explicación. O quitar de repente a Barragán de la titularidad para dársela a Rafa Navarro, seguramente para cubrir las espaldas de un Boudebouz que en la banda está condenado. Y ahí están los datos para corroborarlo. Con Narváez de titular el Betis ha perdido un 75% de sus partidos de Liga (3 de 4, solo le ganó al Dépor… cuando el colombiano fue sustituido por Camarasa), con Nahuel ha perdido el 100% (3 de 3, siempre fuera de casa) y con Joaquín jugando los noventa minutos no ha ganado ninguno de los seis que ha completado esta temporada, en la que ya lleva más que toda la pasada (cinco).

Sacar a Boudebouz pegado a la banda es condenarlo al fracaso, así que si para dar entrada al franco-argelino, lejos aún de su mejor forma física por lo que se volvió a ver el sábado, hay que modificar algo el sistema de juego (el inquebrantable 4-1-4-1) se modifica, sin tener por qué cambiar la idea, y no pasa nada. O para jugar con dos puntas, pues andaban en gran momento Sanabria y Sergio León y tanta rotación en su puesto, y no en otros, les está pasando factura e incluso han perdido el olfato de gol, ya que entre ambos anotaron cinco en septiembre (en cuatro partidos), seis en octubre (en cinco) y apenas llevan uno en los tres disputados en noviembre (León hizo el primero en agosto).

Setién: “A veces no puedo decir aquí lo que pienso”

Setién dijo en la rueda de prensa tras el 2-2 con el Girona que “tomaré las decisiones que tenga que tomar pero no ahora porque nos metan cuatro o estemos muy calientes”, al tiempo que dejó claro que “no veo ningún motivo para cambiar nuestra manera de jugar”, aunque no quiso extenderse más profundamente para no herir susceptibilidades entre sus propios jugadores. “A veces no puedo decir aquí lo que pienso”, aseguró. Lo que está claro es que o hace cambios él para que el juego y los resultados del equipo mejoren o al que van a cambiar es a él. Es la inexorable ley del fútbol, que no entiende de romanticismos, como  bien sabe el propio Setién.