Una lanza a favor de Setién

MÁS MADERA

Yo voy a romper una lanza a favor de Quique Setién, a pesar de la paupérrima impresión que dio el Real Betis en los últimos partidos, especialmente en las derrotas ante Las Palmas, Cádiz y Eibar, ahora que vive sus momentos más bajos. No creo que sea de recibo estar cambiando de entrenador cada vez que vienen mal dadas y en el club verdiblanco no se hace otra cosa desde hace lustros. Y así es imposible consolidar cualquier proyecto. Y creo que Setién, con sus cosas, es un entrenador que merece mucho la pena.

En los últimos once años, desde que Lorenzo Serra Ferrer dejara el banquillo en 2006, solo Pepe Mel, que aguantó tres campañas y media, y Paco Chaparro -una vez- lograron superar el ecuador de la competición tras coger al equipo bético desde la pretemporada. Todos los demás fueron destituidos o dimitieron, como fue el caso de Jabo Irureta, al que siguieron Luis Fernández, Héctor Cúper, el propio Chaparro, Josep María Nogués, Antonio Tapia, Víctor Fernández, Pepe Mel, Juan Carlos Garrido, Gabriel Humberto Calderón, Julio Velázquez, Juan Merino, de nuevo Mel, de nuevo Merino, Gustavo Poyet, Víctor Sánchez del Amo o Alexis Trujillo, que fue quien terminó la campaña anterior.

Muy pocas veces sirvió de algo el apresurado relevo en el banquillo, salvo para adelgazar las arcas del club pagando finiquitos.

Quique Setién tiene su estilo personal, que era de sobras por todos conocido, y ha dado muestras de su capacidad, aunque ahora le estén saliendo todos los renglones torcidos y partidos como los brindados ante Eibar, Cádiz o Las Palmas hayan dejado su crédito bajo mínimos.

El Real Betis tiene plantel para pelear por la mitad alta de la tabla y por ahí ha estado deambulando el equipo desde la jornada quinta -tras el triunfo en el Bernabéu– hasta el pasado domingo, en que ha caído al puesto undécimo (o duodécimo, según lo que haga el Girona) y se mantiene a tres puntos del sexto.

Con la actitud que salieron los jugadores al campo en la primera parte ante Las Palmas, eso sí, no se va a ningún sitio. Mucho más preocupante me parece eso, o la baja forma de algunas piezas clave como Joaquín, Javi García, Guardado, Durmisi, Sergio León o el mismo Adán, que cuestionar a cada derrota, como se hace, los sistemas de Setién o su capacidad para dirigir al equipo. En la pizarra los sistemas nunca pierden, es a la hora de ejecutarlos cuando no se pueden cometer los errores infantiles que están cometiendo los jugadores del Betis, que dieron una alarmante sensación de bloqueo y apatía en el último partido. Si el técnico no logra reconducir esta falta de actitud, con ‘c’, de buena parte del equipo, sí que tendrá un problema de muy difícil solución, pues aptitud hay en el plantel para rendir mucho mejor de lo que se ha visto en estos últimos partidos, donde el carácter del grupo ante la adversidad -lleva más de dos meses encajando casi siempre el primer gol- ha dejado mucho que desear.




 

 

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