La noche de Reyes, el derbi de Fabián

El derbi de la noche de Reyes ha sido el de la eclosión del canterano bético, que fue otra vez el mejor de su equipo. La aportación de Tello, fundamental

El Real Betis logró una manita histórica en el Ramón Sánchez-Pizjuán en un partido que afrontó sin entrenador en el banquillo y casi sin portero, pues no fue la mejor noche de Adán, que ha tenido otras memorables, como la de hace meses en el Bernabéu.

Fue el derbi de la consagración de Fabián, que a los 22 segundos ya había anotado el 0-1 tras un balón por el que porfió con fe Sergio Léon ante Lenglet y se marcó otro partido espléndido, convirtiéndose en la referencia de su equipo a la hora de aguantar y mover el balón. El de la confirmación de Feddal, el del cumpleaños de Sergio León -que pudo celebrar por todo lo alto- y el de la eclosión de Tello, que entró en la última media hora para dinamitar el choque con su clase y su velocidad, algo que no tuvo el Sevilla en todo el partido.

Fue una noche en la que claramente los atacantes se impusieron a las defensas y los porteros. La del Betis estuvo horrible a balón parado, pero es que la del Sevilla, con el balón en juego, dio pavor, pues cada aproximación verdiblanca era un infierno. Hubo ocho remates a puerta en todo el partido. Y ocho goles. Y dos más que fueron al poste, uno por cada bando. Los porteros no pararon ni una.

El Betis fue fiel a su estilo durante todo el partido y aguantó las desordenadas acometidas de un Sevilla FC en el que Banega encontró muy pocos socios -si acaso Nolito hasta que se fundió, pues el Mudo se fue entre pitos y Navas percutió mucho pero con incidencia nula- para conectar en las cercanías del área.

Cuando a la hora de juego empezaron a pesar las piernas de los locales por el esfuerzo de Cádiz, los verdiblancos, con un Tello fabuloso, pudieron dejar el choque resuelto con dos goles de pura orfebrería. El tercero, de Durmisi, fue otra obra cumbre del por algunos denostado tiki-taka, y el cuarto una contra de libro entre Tello y Sergio León que volvió a dejar a toda la zaga sevillista y a su pivote defensivo –Nzonzi juega al trote- al descubierto.

El Sevilla nunca se rinde y pese al 2-4 sacó fuerzas de donde no las tenía para anotar un tercer gol en otra acción a balón parado -este de Lenglet, los anteriores de Ben Yedder y Kjaer, tras una pésima salida de Adán– y poner a los béticos con el corazón en un puño: 3-4 y casi media hora por jugar, en la que los locales apretaron con mucho corazón y muy poca cabeza. Y pocas piernas.

Con todo el Sevilla volcado y Sergio Rico buscando la heroica en el área rival, el balón llegó a pies de Tello para que el catalán firmara una contra perfecta y una manita para los anales: 3-5. El Betis, sin entrenador en el banquillo, pero con Lorenzo Serra en el palco. Y Berizzo ¿dónde lo habrá visto Berizzo?




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