Nueve meses esperando para atizarle a Setién

Desde finales de enero no perdía el Betis dos partidos seguidos y desde entonces los béticos ganan el doble de partidos que pierden y encajan menos de la mitad de goles

MÁS MADERA

El Real Betis tiene un serio problema con el gol. Y con el juego, pues las ocasiones claras -salvo en Mendizorroza o Girona- escasean y su fútbol se está tornando excesivamente plano y previsible. La posesión, que domina en todos los partidos, le da para conceder también muy pocas opciones a los rivales de turno, aunque solo para anotar 5 goles en 9 jornadas, la segunda cifra más baja en la historia del club en Primera.

La pasada campaña el Real Betis llevaba 19 goles a favor (y 17 en contra) a estas alturas de Liga, y era séptimo con 16 puntos (hoy tiene 12), empatado con el Villarreal, que era sexto, y a nueve puntos del FC Barcelona, que hoy vuelve a ser líder, con seis puntos más.

Por entonces, las críticas a Setién se centraban en la fragilidad defensiva del equipo, que tras ganarle al Alavés en la novena jornada -y luego al Cádiz en la ida copera- cayó en barrena y sumó siete partidos seguidos sin ganar, con cinco derrotas, entre ellas el 5-0 en Eibar, el 3-5 con el Cádiz o el 1-0 en Las Palmas, tras el que muchos clamaron por la destitución fulminante de Quique Setién, que se dio un respiro ganando en Málaga pero antes del parón navideño volvió a perder ante el Athletic. El Betis despidió el año 2017 en el puesto 14º, con 21 puntos en 17 jornadas (6G 3E 8P) 25 goles a favor y 31 en contra (y un 5-6 en Copa con el Cádiz).

En Las Palmas jugó el Betis a contraestilo, esperando atrás (los canarios tuvieron un 60% de posesión) para tratar de frenar la sangría de goles y firmando seguramente el peor partido de la era Setién, que a pesar de estar con el agua al cuello decidió apostar de nuevo por sus ideales y morir con ellos si hiciera falta. Desde entonces, a cada derrota del Betis sus detractores cuestionan indefectiblemente su sistema, con el que gracias a algunas correcciones -defensa de tres centrales, laterales más defensivos- logró frenar la sangría de goles y meter al equipo en competición europea con brillantez, pues por fortuna desde la directiva supieron mantener la calma en los momentos complicados del curso, que los hubo.

El domingo un triunfo del Betis ante el Valladolid lo hubiera dejado a un punto de la zona Champions y a tres del liderato. Pero el partido ante los pucelanos fue realmente malo, posiblemente el peor de la temporada, y los detractores de Setién tienen de nuevo carnaza para atizarle, pues desde enero -Barça y Celta-, hace nueve meses, no perdía el Betis dos partidos seguidos, ya que después llegó el debut de Bartra, el cambio al sistema con tres centrales, la irrupción de Loren arriba, así como la de Francis y Junior en los costados, y desde ese retoque táctico el Betis solo ha perdido 7 de los 28 partidos disputados (uno de cada cuatro, empatado otros 7 y ganado 14), pasando de encajar más de dos goles por partido de media (50 en contra en los 23 primeros de Setién) a menos de uno (24 en los 28 últimos).

No le ha ido mal al Betis con esta manera de jugar, aunque es evidente que en este arranque liguero su efectividad ante el gol ha descendido de manera alarmante y Setién -o Serra y la comisión deportiva en enero- está obligado a encontrar soluciones. Para ello en absoluto es necesario renegar de un sistema de juego que le ha dado buenos réditos y al que, eso sí, urgen algunas modificaciones para hacerlo menos plano y previsible. O recuperar ese olfato goleador de antaño. Quique ha dado sobradas muestras de saber lo que se trae entre manos y estoy convencido de que encontrará la solución, como hizo el curso pasado. Desde enero estaban sus detractores escondidos. Ahora salen y algunos vuelven a pedir airadamente el cese: disfruten su momento antes de volver a esconderse.




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