La pinta que tiene el plantel y la manera de entender el juego que propone Setién es lógico que dispare la ilusión entre la hinchada bética, que está viendo que en el banquillo y los despachos se está trabajando a gran nivel

MÁS MADERA

El Real Betis es uno de los equipos de la Liga que mejor se está moviendo en el mercado este verano, marcando los tiempos, vendiendo al contado, comprando a plazos y con un amplio abanico de candidatos en cada puesto -de ahí que hayan surgido más de cien nombres, la mayoría bien tirados- que le permite abonar por los fichajes lo que considera justo en cada caso.

La comisión deportiva compuesta por Lorenzo Serra, Quique Setién, Ángel Haro y José Miguel López Catalán está funcionando como un reloj. Los dos primeros, con el respaldo de la secretaría y el resto del staff técnico, ponen el ojo en el objetivo deportivo y los consejeros delegados y la dirección generel tiran la bala económica para cazar la pieza en las mejores condiciones posibles.


Ya antes de arrancar la pretemporada estaban atados Sergio Canales, Takashi Inui y Pau López, tres grandes refuerzos -todos con la carta de libertad-, pues la planificación de la temporada 2018/19 arrancó en septiembe del año pasado. Con Serra al mando de la dirección deportiva apenas hay descanso para los currantes de la secretaría técnica que comanda Alexis Trujillo, otra pieza clave del engranaje planificador.

Reforzar el puesto de medio centro era otra de las prioridades de Serra y Setién: se negoció por Mikel Merino y, mientras el navarro se decidía, surgió la posibilidad de ir a por William Carvalho, un futbolista que en condiciones normales estaría fuera del alcance del Betis, según admitió el propio Setién. Su fichaje ha sido posible gracias al excelente trabajo en equipo de toda la comisión deportiva, ágil para aprovechar la oportunidad de mercado surgida a raíz de los conflictos internos en el club lisboeta.

Joel Robles también ha llegado con la carta de libertad y Sidnei lo ha hecho a un precio más que asequible -2 + 1,5 millones de euros-, al aguardar el Betis con paciencia su momento, pues hace apenas un año el Dépor rechazaba ofertas de 10 millones por él.

Aún queda bastante trabajo por realizar de aquí al 31 de agosto: falta por llegar al menos un lateral y hay gestiones abiertas para reforzar el medio campo, la delantera y hasta traer un tercer portero, así como decidir el futuro inmediato de jugadores como Francis, Narváez, Tosca, Brasanac, Álex Alegría o el mismo Tonny Sanabria, al que, por lo que pueda pasar si llega otra vez una millonaria oferta, como en noviembre, en la dirección deportiva hace tiempo que tienen buscado repuesto.

La planificación deportiva -pese a las salidas de pesos pesados como Fabián, Rubén Castro o Adán– tiene a la afición bética entusiasmada como hace tiempo no se la veía, y eso que aún queda tela por cortar. La experiencia dicta que a los resultados de pretemporada -que están siendo muy buenos- no hay que echarles excesiva cuenta, pero la pinta que tiene el plantel y la manera que tienen los jugadores de entender el juego que propone Setién es lógico que dispare la ilusión entre la hinchada bética, que está viendo que en el banquillo y los despachos se está trabajando a gran nivel y en equipo. Luego será la pelota la que pondrá a cada uno en su sitio, pero de entrada este Betis promete. Y mucho. Eso es evidente.