A Setién lo ficharon para hacer del Betis un equipo reconocible, con personalidad propia y que fuera elevando de manera progresiva el nivel de sus objetivos

MÁS MADERA

¿Está el Betis peor que la pasada campaña? Pues los números apuntan a que sí, ya que llega al tercer parón de la temporada con 16 puntos en 12 jornadas, uno menos de los que sumaba la pasada a estas alturas de Liga, aunque entonces no lideraba grupo ninguno de la Europa League e igualmente había ganado la ida de los 1/16 de final de la Copa del Rey en campo de un rival de inferior categoría.


En la jornada 12ª de la pasada campaña el Betis había perdido 5-0 en Ipurua ante el Eibar y en la actual viene de ganar 3-4 en el Camp Nou, que por vez primera en la era Messi encaja tal cantidad de goles en su estadio, donde los béticos hacía más de veinte años que no celebraban un triunfo liguero. Los números dirán una cosa, pero las sensaciones son bien distintas. 

El equipo de Setién ha comenzado la temporada muy atascado en ataque, es la pura verdad, se le han ido una serie de partidos -Levante, Alavés, Olympiacos, Valladolid…- pese a dominar de manera abrumadora al adversario y no ha encontrado el camino de la portería contraria hasta que han llegado rivales como Celta o Barcelona, que juegan tanto como dejan jugar. Ante ellos dos han marcado los béticos más goles (7) que en los diez partidos anteriores (5) y el panorama, a partir de ahora, se debería presentar bien distinto.

Está muy bien lo de ser crítico y exigente con el equipo, pero lo que no es de recibo es que a cada derrota quieran algunos poner en duda el estilo de Setién y exigir voz en grito su reconversión o su destitución inmediata caso de no claudicar de sus ideas. Es un tema recurrente y cansino y me temo que va más allá de lo meramente futbolístico y tiene mucho más que ver con las filias y las fobias aun no del todo desterradas en el entorno del club verdiblanco, que viene de librar una ardua batalla que ha dejado algunos heridos por el camino.

A Setién lo ficharon para hacer del Betis un equipo reconocible, con personalidad propia y que fuera elevando de manera progresiva el nivel de sus objetivos. Su idea de juego está cada vez más interiorizada por el plantel y los resultados no se hicieron esperar a las primeras de cambio. Que esta campaña la ha empezado a trompicones es evidente, tanto como que Setién no para de tocar las teclas oportunas para reconducirla cuanto antes, lo que parece estar logrando a la vista de la espectacular exhibición ofrecida en el último partido, que ya venía apuntando en los anteriores. 

El técnico solo había pedido algo de paciencia en estos momentos de cierto agobio y algunos ya le veían camino del cadalso cuando tras el 3-3 con el Celta le presentaron el panorama negrísimo que se avecinaba, con sus cuentas de la lechera y todo (si pierde con el Barça y el Villarreal…), y este contestó que el Betis era muy capaz de ganar en el Camp Nou y La Cerámica. Los incrédulos sonreían. Ahí queda el 3-4 para los anales. Los tres puntos valen como los del Leganés, cierto, y el Betis se va al parón con uno menos que la pasada campaña, cuando sumaba 17 tras ser vapuleado en Ipurua. Pero cada vez mayor parte de la afición se siente identificada con este fútbol que promulga Setién y que puede acabar cuajando en algo grande, no sin dificultades. Nadie dijo que iba a ser fácil, pero merece mucho la pena confiar en uno que sabe. “Este Betis me representa”, es una de las frases que más he oído en las últimas horas entre los aficionados béticos de cualquier pelaje, ya sean jóvenes o veteranos, muchos de los cuales rebobinan en su memoria para recordar desde cuándo no veían a su equipo jugar tan bien al fútbol. 

Ahora el reto es jugar igual de bien ante rivales inferiores, que parece muy sencillo pero no lo es. Tras rendir visita al Villarreal, el Betis recibirá de una tacada en el Benito Villamarín a Olympiacos, Real Sociedad, Racing y Rayo en apenas once días, en los que se juega nada menos que enderezar el rumbo liguero y certificar la clasificación para las siguientes rondas de la Liga Europa y la Copa del Rey, donde ninguno de los favoritos querrá cruzarse con este Betis que ya ha dado muestras del nivel que es capaz de dar cuando vienen rodadas. Cuando vengan torcidas será cuando más se agradezca el apoyo de la grada, que seguramente será fundamental para salir airoso del cuádruple compromiso casero consecutivo que se avecina y que puede marcar la temporada.