Quique Setién pide calma a sus jugadores desde la banda del Santiago Bernabéu, junto a Zidane (Foto LaLIga).

Lorenzo Serra y Quique Setién, los elegidos por Ángel Haro y José Miguel López Catalán para reconducir la situación deportiva del Real Betis, han conseguido darle la vuelta como un calcetín a la deriva que llevaba el equipo en los últimos años y en este arranque de temporada 2017/18 han conseguido devolver la ilusión a los béticos, disparada tras el histórico triunfo de anoche en el Santiago Bernabéu.

Hacen bien tanto Quique como Serra en recordar a todos que aún no se ha conseguido nada, pues apenas van cinco jornadas y el camino es largo y estará lleno de dificultades en una Liga como la española que este curso presenta extremadamente igualada en su clase media, cada vez más numerosa y capaz de plantar cara a los grandes, pues antes que el Betis ya pasaron por el Bernabéu el Levante y el Valencia, arañanado puntos a un Real Madrid -vigente campeón de Liga y Copa de Europa- que solo cedió una derrota (ante el Barça) y cuatro empates (Villarreal, Eibar, Las Palmas y Atlético) en toda la pasada temporada.

Las sensaciones que transmite este Betis, de todos modos, dan pie a que esa ilusión que se palpa en la afición bética tenga una base sólida en la que asentarse. Al plantel han llegado futbolistas competitivos,  con mucha personalidad y calidad en sus botas para desarrollar el fútbol que tiene en su cabeza Quique Setién, firmado por tres años para que su idea se pueda hacer realidad. Y ahí están ya varios hitos que corroboran que el camino emprendido parece ser el bueno, y a continuación vamos a enumerar.

Setién, destrozando registros históricos, uno tras otro

El Real Betis hacía 6 años que no ganaba sus dos primeros partidos en casa, convertida en un huerto sin vallar en el que el más pintado era capaz de hacer un destrozo. Ya se lograron ante Celta y Dépor y si el lunes se suma el tercero ante el Levante se igualará una marca que no se ve por estos lares desde 2001, hace 16 años, cuando Juande Ramos dirigía al equipo, al que llevó a Europa justo después de subir.

Remontar un partido en casa era otra asignatura pendiente que Quique Setién logró aprobar a las primeras de cambio, tras dar vuelta al 0-1 ante el Celta con dos asistencias de Guardado y goles de Sergió Léon y Feddal (2-1). Desde el 29 de marzo de 2008, cuando dos goles de Edu y otro de Juanito dieron la vuelta a un 0-2 ante el Barça, el Betis solo había sido capaz de remontar dos partidos ante su público en más de nueve años: 2-1 al Rayo en diciembre de 2011 para poner fin a la peor racha de su historia, con dos goles de Rubén, y un intrascendente 4-3 ante el Valladolid en la última jornada de la Liga 2013/14, con el equipo ya descendido.

El Dépor era el que más tiempo llevaba sin perder en el Villamarín y el Bernabéu, el campo en el que hacía más años que no ganaba el Real Betis

El Deportivo de La Coruña era el equipo que más tiempo llevaba sin perder en Liga en el Villamarín, doce años en concreto, desde la 2004/05, y lo hizo hace escasamente seis días, gracias a dos goles de Joaquín, que llevaba también doce años sin hacer un doblete con la elástica verdiblanca, desde el 3-3 en el Camp Nou del 3 de abril de 2005 arbitrado el por el ínclito Pino Zamorano, que ese día realizó un arbitraje infame en contra de los béticos.

Anoche en el Bernabéu el Real Betis logró otro histórico triunfo que se le negaba desde hace 19 años (4 de octubre de 1998, gol de Finidi) y había convertido el coliseo de Concha Espina en el más hostil a los intereses béticos de los últimos veinte años, pues en el Camp Nou -donde no gana en Liga desde la 1997/98- logró una victoria en la vuelta de la Supercopa de España en agosto de 2005 y en el resto de campos señeros de España lo había logrado con posterioridad.

Esto no ha hecho más que comenzar, cierto, pero el aficionado bético tiene hoy por hoy motivos de sobra para sentirse orgulloso de su equipo. La buena mano de Lorenzo Serra en los despachos -ahí muchos augures, aunque ahora quieran taparse, han vuelto a errar- y de Quique Setién en el banquillo -hasta hace una semana le llovían palos por intentar imponer su innegociable y particular sistema de juego- han propiciado un cambio de rumbo radical que permite al bético soñar con cotas impensables hace unos meses. Partido a partido se hace el camino y el que ha emprendido este Betis parece prometer emociones fuertes.