El Real Betis ha pasado de encajar 2,15 goles por partido a conceder solo 0,42 desde la visita del Real Madrid

La mejoría defensiva se debe a múltiples factores y tiene mucho que ver con la mayor concentración de todo el plantel, los retoques del sistema, la llegada de Barta, la irrupción de Francis, Junior y Loren o el cambio de mentalidad de futbolistas como Boudebouz

El Real Betis, quinto clasificado con cinco puntos de ventaja sobre el octavo, sigue siendo el tercer equipo más goleado de la Liga, con 53 tantos recibidos en 31 jornadas, pese a que en las siete últimas -tras el 3-5 con el Real Madrid– ha mejorado de forma notable su balance defensivo, hasta el punto de ser el menos goleado de la categoría en el último mes y medio de competición, con solo tres goles encajados en los siete últimos partidos. Los de Setién han pasado de encajar 2,15 goles de media por partido -hasta el día del Madrid, incluidos los de Copa con el Cádiz– a conceder solo 0,42 en los siete últimos, cinco veces menos.

Un cambio tan radical es consecuencia de muchos pequeños cambios que se han producido en la forma de jugar del equipo, siempre manteniendo el ideario de Quique Setién de tratar de mantener la iniciativa y practicar un fútbol combinativo que los jugadores tienen cada vez más asimilado y al que ahora están sumando una evidente mejora en los conceptos defensivos.

En lo que va de años 2018 el Real Betis es el quinto mejor equipo de la Liga, con notable diferencia sobre el sexto, al sumar 28 puntos en 14 partidos, muy cerca de los guarismos de Real Madrid (30 puntos), Valencia (31), Atlético (32) o el mismo FC Barcelona (34). En estos 14 partidos (9G 1E 4P) los verdiblancos han anotado 27 goles -la tercera mejor marca de la Liga- y han encajado 22 -la sexta peor-, pues concedieron 5 goles ante Barcelona y Real Madrid y 3 ante Sevilla o Celta. El Málaga encajó 5 goles menos en este tramo pero sumó 22 puntos menos. El Villarreal encajó también 5 goles menos y sumó 8 puntos menos, por poner un par de ejemplos de que no por menos encajar se suman siempre más puntos, pues lo que a la postre cuenta es el balance de goles favor/contra, de ahí la frase de Setién de que prefería empatar 6-6 que 0-0 que algunos llegaron a tergiversar poniendo en su boca lo que jamás dijo: que prefería empatar 6-6 que ganar 1-0.

Lo realmente complicado en el fútbol es tener la facilidad para entender el juego y ponerse de gol quen desde que arrancó la Liga tiene este Betis moldeado por Quique Setién, que ahora está logrando que sus jugadores asimilen los conceptos defensivos que en absoluto se contraponen con su ideario futbolístico, pues la premisa básica es defender teniendo el balón y evitar que el rival te sorprenda cuando lo pierdes, lo que antes ocurría con frecuencia y ahora cada vez menos gracias al trabajo en bloque de todo el equipo, la menor asunción de riesgos en determinadas situaciones y la mayor concentración a la hora de ejecutar las acciones defensivas.

Con línea de cuatro o con tres centrales

El Real Betis arrancó el año 2018 con un sonado triunfo 3-5 en el Sánchez-Pizjuán y luego derrotó 3-2 al Leganés gracias a un gol de penalti del reaparecido Rubén Castro en los compases finales de partido. Luego cayó 0-5 ante el FC Barcelona -primer partido en el que Setién empleó la defensa con tres centrales, Javi García, Mandi y Feddal– y 3-2 ante el Celta en Balaídos con el considerado en ese momento por la mayoría como el ‘once de gala’, que ‘debía jugar siempre’: Adán, Barragán, Mandi Feddal, Durmisi; Fabián, Javi García, Guardado; Joaquín, Sergio León y Tello.

En el siguiente partido, frente al Villarreal, Setién ya podía contar con Bartra, hizo debutar de forma sorprendente a Loren, dio la titularidad a Rubén Castro y volvió a emplear el sistema de tres centrales, con Adán; Barragán, Mandi, Bartra, Feddal, Durmisi; Fabián, Jordi Amat, Guardado; Loren y Rubén Castro. El Betis ganó 2-1, Feddal se rompió el tendón de aquiles y el juego del equipo no convenció demasiado, por lo que en Riazor el técnico revolucionó otra vez la alineación, con Francis y Junior en los carriles en vez de Barragán y Durmisi, Jordi Amat en el puesto de Feddal, Boudebouz en la media punta -desde entonces es un fijo-, y arriba Joaquín y de nuevo Loren, que ante el Villarreal anotó los dos goles y también hizo el de la victoria en La Coruña.

Ante el Real Madrid (3-5) en la jornada siguiente solo hay un cambio, el de Barragán por Francis, y a raíz del partido con el Levante en Valencia (0-2), Setién empieza a hacer solo ligeros retoques en el once -uno, dos o tres cambios a lo sumo-, alternando la línea de cuatro con la defensa de tres centrales y usando unas veces uno y otras dos delanteros, casi siempre con éxito.

De los 14 partidos disputados este año 2018 el Betis ha ganado nueve, cuatro de ellos utilizando la defensa de cuatro (Sevilla, Leganés, Levante y Alavés) y en cinco con los tres centrales (Villarreal, Dépor, Espanyol, Getafe y Eibar), empató uno ante la Real (con tres centrales, Mandi, Bartra y Junior) y perdió cuatro, ante el Celta -con cuatro atrás- y ante Real Madrid, Barcelona y Valencia, con los que encajó doce goles con la defensa de tres centrales, dos carrileros y en Mestalla, hasta con otro pivote defensivo por delante.

Las múltiples razones de la mejoría

El cambio de sistema ha ayudado a la mejoría del balance defensivo del Real Betis, pero en absoluto es la única causa. También ayudó la llegada de Bartra, por supuesto, la consolidación de Francis y Junior en los costados -del hispano-dominicano es complicadísimo irse-, el mejor nivel que está ofreciendo Jordi Amat o la consagración de Mandi como un zaguero de muchos quilates, ideal para el estilo de juego de Setién, que lo vio muy claro en verano cuando dejó salir a Pezzella. También es crucial el trabajo de presión de Loren a los defensas y centrocampistas rivales y la mayor concentración defensiva de todos, pues ahora cada vez que Boudebouz pierde un balón corre como un poseso hacia atrás y no duda en hacer falta o agarrar al rival para evitar la contra si ve que se le escapa. Y por eso es titular fijo. La evidente mejoría no es cuestión de un simple cambio de sistema ni de la llegada de un futbolista como Barta, por muy bueno que sea y esté rindiendo a un nivel excelente. Detrás de ella hay mucho trabajo táctico y una serie de decisiones, muy arriesgadas, del cuerpo técnico, valiente para jugársela con Francis, Junior o Loren, o con el mismo Jordi Amat, o para prescindir del ‘insustituible’ Javi García en varios partidos, del pichichi Sergio León en otros o de un intocable como Joaquín, que en los seis últimos, por unas razones u otras, solo fue titular en uno, el que se perdió en Mestalla. De los otros cinco ganó el Betis cuatro, empató uno y no encajó gol en cuatro.

Quique Setién está tomando continuamente decisiones de entrenador, tanto ahora cuando gana como en la racha de noviembre/diciembre en la que enlazó hasta siete partidos sin ganar y le llevaron a ir a Málaga el 18 de diciembre -jornada 16ª-,  con solo seis puntos de ventaja sobre la zona de descenso, de la que hoy -jornada 31ª- le separan 26. Los cuchillos los tenían entonces muchos preparados, pero los tuvieron que envainar.




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