‘God save the queen and the devil take the hooligans’

La afición sevillana silbó el himno británico por el pésimo comportamiento de buena parte de sus impresentables hinchas durante su estancia en la capital hispalense. La derrota debe servir a Luis Enrique para sacar conclusiones: ya no quedan intocables en la selección

MÁS MADERA (MORE WOOD)

Pudo ser peor, qué duda cabe, pues en la segunda parte la selección española enmendó algo la pésima imagen ofrecida en la primera mitad, en la que Kane, Rashford y Sterling, con su endiablada velocidad, pusieron en evidencia lo que es una realidad palpable. La ‘Roja’ carece de un líder que la comande: lo que durante muchos años hizo Xavi y luego Iniesta, hoy por hoy es incapaz de hacerlo Sergio Ramos. O Busquets, que acabó de tercer central. Se jugó como propusieron los de Southgate y los errores de ambos pesos pesados en los goles ingleses contagiaron a toda la retaguardia y al resto del equipo hasta el sonrojo, pues hubo momentos en que quienes coreaban los oles desde la grada eran los empinaditos hinchas ingleses, que a falta de sol la emprendieron con la Cruzcampo y acabaron con las existencias de un par de meses en un largo fin de semana.

Los de Luis Enrique maravillaron en Wembley (1-2) y apabullaron a Croacia (6-0) prácticamente con los mismos que hoy naufragaron ante los ‘pross’, pues apenas faltaban Carvajal e Isco de los que deleitaron hace un mes en Londres en el debut del nuevo seleccionador. Hoy Jonny y Marco Asensio ocuparon sus puestos de inicio, y ambos hicieron méritos para no repetir. El técnico asturiano era el primer sorprendido en la víspera de lo bien que habían rodado las cosas en sus anteriores partidos -el tercero fue el 1-4 en Cardiff del pasado jueves- pero él mismo advirtió que pronto llegarían las curvas. Y vaya sin han llegado. Si la derrota le sirve para extraer conclusiones, bienvenida sea. Aquí ya no quedan intocables y la pareja de centrales Sergio Ramos-Nacho no es hoy la mejor de España, ni de lejos.

Un derrapaje en toda regla ha sido lo de este lunes lluvioso en Sevilla, donde quienes en verdad disfrutaron fueron los cerca de 3.000 ingleses que no pararon de hacer el cafre por las calles de la capital durante el puente del 12 de octubre. Seguramente por eso fue silbado el ‘God Save de Queen’, como muestra de descontento de los sevillanos por el pésimo comportamiento que muchos hijos de la Gran Bretaña han tenido estos días en la capital hispalense. Silbar el himno del equipo rival está muy feo, pero mucho más reprobable es el comportamiento de estos individuos, que ensucian constantemente el nombre de su país. ‘God save the queen and the devil take the hooligans’ (Dios salve a la reina y el demonio se lleve a los hooligans). La última gamberrada de los borrachuelos fue ir destrozando retrovisores y cristales de coches estacionados desde el principio hasta el final de la Palmera, que muchos recorrieron a pie desde el centro para acudir al Benito Villamarín una vez que dejó de llover y en la mayoría de bares ya se habían agotado las existencias de cerveza.




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