Quique Setién: el triunfo de un estilo para liderar el cambio de ciclo en el Real Betis

El técnico bético fue uno de los grandes triunfadores de la noche del sábado en un derbi que puede marcar época para los verdiblancos, como el 2-4 de 1958 o el 0-3 de 1996

El sonado triunfo del Real Betis el pasado sábado es de los que pueden marcar época, como lo fue del 2-4 del estreno del Ramón Sánchez-Pizjuán en 1958 después de la larguísima travesía bética por Segunda y Tercera o el 0-3 de 1996 que culminó unos años de supremacía bética con Serra Ferrer, cuyo reciente regreso está permitiendo a los béticos despertar de una pesadilla que duraba ya demasiados años.

El 3-5 del sábado fue el triunfo de un estilo, el que Quique Setién trata de imponer contra viento y marea a pesar de contar con una plantilla corta y un presupuesto limitado. Es evidente que el plantel bético tiene carencias, especialmente en el entramado defensivo, del mismo modo que está meridianamente claro que hoy por hoy el Betis tiene una idea y va con ella a muerte. Es su gran tesoro.

La jugada del tercer gol en el Sánchez-Pizjuán es todo un símbolo, un calco de la que le valió también para ganar en el Santiago Bernabéu, donde hacía décadas que no lo conseguía. Participaron los diez futbolistas de campo tras recuperar Feddal un despeje de Corchia, completaron hasta dieciocho pases, la mayoría a un toque, dos o tres a lo sumo, marearon al rival durante un minuto que a los sevillistas se les hizo eterno y lo sorprendieron con una aparición de Durmisi para anotar con un sutil remate franco la excelente asistencia de Boudebouz.

A Setién hace bien poco había muchos que querían colgarlo del palo mayor por ser fiel a su estilo, que no piensa negociar con nadie. La tarea que tiene el técnico por delante es ardua y complicada y, de hecho, hace apenas unas semanas estaba en el disparadero. Pero Setién cree firmemente en lo que hace y cada vez un mayor número de béticos están convencidos de que el cambio de estilo puede reportar finalmente muchas más alegrías que disgustos.

“Todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles. Pero esto solo es una percepción”, escribió ayer Quique Setién en su cuenta de twitter. El técnico bético vio el partido desde una angosta cabina y al finalizar el choque bajó al vestuario, emocionado, a dar las gracias a sus futbolistas por el éxito conseguido. Triunfos como este poseen un valor incalculable a la hora de refrendar un modelo, y visto lo visto, a este equipo habrá que subirle el listón de la exigencia tras demostrar ya más de una vez que, cuando se pone, es capaz de jugar a un nivel excelente, aunque queden por corregir muchas carencias defensivas, que el sábado dieron la cara principalmente en las jugadas a balón parado, que no tienen nada que ver con el estilo.

La del sábado fue una mala noche para los detractores del tiki-taka y un refrendo enorme para el técnico bético, Quique Setién, un tipo que merece muchísimo la pena y que vino con la idea firme de hacer jugar al Betis un fútbol vistoso y reconocible y cambiar la triste dinámica de los últimos años. Y con triunfos como este lo está consiguiendo. El cambio de ciclo parece evidente, pues aunque queda muchísimo por recorrer, el camino está marcado. Y la idea está cuajando, al menos es la percepción que tengo.




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